martes, 28 de febrero de 2017

Estamos en Guerra

Estamos en Guerra




     Estamos en guerra. Contra los que se tragan nuestro futuro. Contra los que pretenden que no disfrutemos de lo poco que podemos gozar.

   Lo estamos también contra las nubes que abandonan el cielo y, sin embargo, aguantan su azul de siempre aunque fuese con tensiones

     Contra los que no quieren que lleguemos a la vejez, pues podemos ser una carga para nuestra sociedad.

      Contra los que nos suben el precio del agua y nos hacen difícil regar los geranios que crecen en nuestro patio.

      Contra los que se aprovechan de crisis y más crisis inventándose rollos tártaros para despedir gente y generar convenios colectivos más económicos.

   Contra los capitalistas que cuando estamos cayendo y apunto de estamparnos contra el suelo siempre nos echan una mano empujándonos para que lleguemos más pronto al suelo.

     Contra los mismos de antes, que si tienen más dinero es a base de robarlo a nosotros.


   Siempre habrá un motivo de estos que nos mantenga en alerta hasta que llegue el momento que nos levantemos y digamos: “Somos el pueblo. Hasta aquí hemos llegado. No aguantamos más”.



lunes, 27 de febrero de 2017

Oración A Las Máscaras (Leopolde Senghor (Senegal), del libro "Cantos de Sombra")



Leopolde Senghor (Senegal), del libro "Cantos de Sombra"

"¡Máscaras! ¡Oh máscaras! 
Máscara negra, máscara roja, 
máscaras blanquinegras. 
Máscaras de todo horizonte 
de donde sopla el Espíritu, 
os saludo en silencio. 
Y no a ti el último Antepasado 
de cabeza de León. 
Guardáis este lugar prohibido 
a toda sonrisa de mujer, 
a toda sonrisa que se marchita. 
Destiláis ese aire de eternidad 
en el que respiro el aliento de mis Padres. 
Máscaras de rostros sin máscara, 
despojados de todo hoyuelo y de toda arruga, 
que habéis compuesto este retrato, 
este rostro mío inclinado sobre el altar de blanco papel. 
A vuestra imagen, ¡escuchadme! 
Ya se muere el África de los imperios, 
es la agonía de una princesa deplorable. 
Y también Europa 
a la que nos une el cordón umbilical. 
Fijad vuestros ojos inmutables 
en vuestros hijos dominados que dan su vida como el pobre su última ropa. 
Que respondamos con nuestra presencia 
al renacer del mundo, 
como es necesaria la levadura a la harina blanca. 
¿Pues quién enseñaría el ritmo de las máquinas 
y de los cañones al mundo desaparecido? 
¿Quién daría el grito de alegría para despertar 
a muertos y a huérfanos al amanecer? 
Decid, ¿quién devolvería el recuerdo de la vida 
al hombre de esperanzas rotas? 
Nos llaman los hombres del algodón, 
del café, del aceite, 
nos llaman los hombres de la muerte. 
Somos los hombres de la danza, 
cuyos pies recobran fuerza 
al golpear el duro suelo".


domingo, 26 de febrero de 2017

¡Fuera Rutinas!

         Con ganas de dejar la rutina de cada día hizo las maletas y se fue de su ciudad. Y en esta nueva etapa descubrió a su mejor amiga: ella misma. No se sentía una persona solitaria. Conversaba y reía con sus compañeros de trabajo, aunque, para salir de fiesta, no quedara con nadie especial. Comía casi siempre en casa y adquirió una costumbre que se hizo en ella un hábito: después de la cena se sentaba a conversar a diario con su libreta. Y así fue experimentando que, de aquel cielo gris y engarrotado, iba desapareciendo las turbias nubes que tapaban el cielo azul. 
       Hoy, al verse más fuerte por dentro, y habiendo superado lo que ayer le causaba lágrimas, ha vuelto a recuperar la calma en su rostro y sus lágrimas en silencio se han ido convirtiendo en amplias sonrisas.


viernes, 24 de febrero de 2017

A modo de introducción.

                    





Los autores de este blog, Txema y Armando, no somos vecinos ni tampoco del mismo pueblo. No fuimos juntos al colegio ni corrimos juntos aventuras juveniles. No coincidimos cuando uno va a Madrid o el otro a Canarias. Un día quedamos para comer en Valencia y se frustró la ocasión. Uno es más del tipo economista, el otro es más filósofo. Eso sí, los dos coincidimos en una cosa: nos gusta sentarnos en un montículo de la pradera o en una piedra a la orilla de la mar y mirar al horizonte, allí donde el cielo parece juntarse con el agua y formar una sola realidad.

Justo en ese momento aparecemos nosotros y el horizonte nos traga haciéndonos vivir en una misma ciudad, y es ahí donde nos hemos conocido; ciudad muy conocida por todo hijo de vecino. Unos la llaman tierra, otros la llaman planeta; algunos la conocen como la aldea global, y otros como cruce de caminos. Hay quienes la llaman océano y otros prefieren decirle mar abierto. Muchos la reconocen como civilización mientras que otros la llaman solo urbe. En todos estos casos siempre es un puente que une y nunca muros que separan y dividen. Siempre sumamos, nunca restamos; o al menos, esa es la intención. De ahí nace este "mapa", para nosotros importante, porque queremos seguir descubriendo las tierras y los mares que los horizontes nos puedan seguir brindando cercanos a nuestras realidades. Mapa que, desde donde se encuentren nuestros horizontes, nos lance a emprender nuevas rutas que nos lleven a enriquecernos con otras gentes, con otros pueblos cercanos, con otras costumbres. Mapa que, además, nos ponga cercano a ti, que nos lees, para emprender juntos un camino a otros nuevos "mapas de horizontes cercanos" que también nos acerquen a los demás -y a los demás con nosotros- dentro de la solidaridad mundial a la que aspiramos. Esa solidaridad que nos hace sentirnos responsables unos de otros, los sanos de los enfermos, los ricos de los pobres, los del Norte con los del Sur, y que cuando damos y recibamos, lo hagamos conscientes de la responsabilidad mutua, pues solo podemos dar lo que nos ha sido dado y, por lo tanto, nunca estamos por encima de nadie.