miércoles, 23 de agosto de 2017

La Montaña en llamas (Leyenda Omaha de la Creación del Mundo)

Al principio todo estaba en la mente de Wakonda –el Gran Espíritu-. Todas las criaturas, incluido el hombre, eran espíritus. Se movían en ese espacio que hay entre la tierra y las estrellas. Buscaban un lugar donde morar y vivir una existencia corporal.

Se acercaron al sol, buscando amparo, pero el sol quemaba, no estaba preparado para acoger a los seres vivos. Marcharon a la luna, para encontrar refugio, pero en la luna no había luz y no pudieron quedarse. Llegaron a la tierra, pero encontraron que todo estaba cubierto de agua. Flotaron por el aire, aun sin cuerpo, explorando las cuatro direcciones, pero no encontraron tierra seca. Quedaron inmensamente tristes, pensando que no había más lugares en los que buscar alojo.

A punto estaban de darse por vencidos, cuando, de repente, en mitad de un gran estruendo, surgió de entre las aguas una gran montaña. De su seno brotaban agua y fuego, y el vapor llenó los cielos y se formaron las primeras nubes de lluvia.


Cuando la tierra se secó y se crearon losa ríos y los lagos; crecieron los árboles, la hierba en los campos. Los animales y los humanos pudieron por fin encarnarse, mientras la tierra vibraba como expresión de gratitud al espíritu creados de todas las cosas: Wakonda.


martes, 22 de agosto de 2017

Una labor de todos

Tenemos trabajo pendiente. Contra el terrorismo se precisa unidad; unidad de las diferentes opciones políticas para ofrecer una muralla infranqueable, sin fisuras ni discursos discordantes; unidad social, que impida que los “runrunes” xenófobos aprovechen la oportunidad para colar sus mensajes de odio.

Pero ni con eso basta. Es una labor de todos, también de los propios musulmanes que conviven con nosotros y comparten nuestro dolor en momentos como éste. Por eso hoy tomamos de la red un texto de la escritora Mariaje López, clara y precisa en su petición.


“No deseo que nadie os mire mal a los musulmanes que vivís en Europa, pero sí que hagáis algo más de lo que estáis haciendo. Igual que la violencia machista se acabaría si todos los hombres repudiaran a los violentos, el terrorismo fanático islamista perdería todo su fuelle si la comunidad musulmana entera se comprometiera más, si en cada mezquita se enseñara que estos actos son crímenes y nada más, sin florituras. Si en las comunidades no se protegiera a los radicales. Os entiendo, pero entendedme a mí: de verdad que podéis hacer mucho más de lo que hacéis los que vivís en Europa y disfrutáis de sus derechos. Obras son amores”.

Un texto de Mariaje López, escritora.