lunes, 21 de diciembre de 2020

Sentido común

 Reflexiona nuestra amiga Mappi...

Anoche me asomé al balcón virtual desde dónde se puede apreciar mejor la realidad y fue entonces cuando varios sentimientos y emociones se cruzaron ante mí. No sin cierto miedo abrí los ojos que momentos antes había cerrado por no querer ver la realidad.

El mundo estaba dividido en dos realidades paralelas pero contrapuestas, una parte era consciente que estamos viviendo una situación dramática y peligrosa, donde hay mucho dolor y lágrimas que se derraman en muchos casos por esa otra realidad que parecen que no existen más que ellos con su inconsciencia, egoísmo, soberbia y sin pensar ni importarles la situación que vive el mundo en general, solo existen las fiestas y el super yo y nadie más.

Estos son los parias de una sociedad que no construyen sino destruyen y encima se ríen y es entonces cuando con dolor piensas que son estos elementos as lo que necesitan es mano dura, con cárcel incluida. Aquí no vale la libertad individual cuando se perjudica gravemente la colectiva. Cuando el lenguaje no sirve para comunicarse hay que emplear otros medios para que entiendan que esa otra parte del mundo, que está viviendo la verdadera realidad, no va a permitir que sea quien sea o lo importante que sea, destruya una sociedad que tanto esfuerzo nos ha costado construir, esa es la verdadera pandemia y la vacuna se llama como me dijo un señor en la feria de artesanía sabio de la vida Macana de macanazo y dice que en los bailes cuando los muchachos se pasaban se les daban un macanazo. Yo vi la macana y les aseguro que daba respeto.

Pues eso que parece humor pienso que ya va siendo hora de emplear la macana con la ley en la mano, porque hay muchas personas que están sufriendo, e incluso muriendo, por estos descerebrados y eso no es un insulto sino libertad de expresión.



sábado, 19 de diciembre de 2020

Filosofía (01)

Cada vez hay más cosas en el mundo que uno no llega a entender. Incluso  cosas que podríamos llamar “de sentido común” y otras tantas que necesitan ser razonadas. Una pregunta, por cierto, muy frecuente entre nosotros hoy es ¿“por que”?... y en la escuela deberían enseñarnos tanto a hacerla como a cómo responder. No cabe duda que, si hacemos las cosas entendiéndolas, nos quedaremos más a gusto que si no las comprendemos.


Pues si igual que en la vida nos encontramos con necesidades que nos cuestan dinero, -y en la escuela, desde pequeños, nos enseñan como se suma o resta con una asignatura: las matemáticas-, también en la escuela hay otra asignatura que nos enseña a preguntarnos el por qué de las cosas: la filosofía. Importante, repetimos. La lectura atenta de las aportaciones de los grandes pensadores, tanto clásicos como contemporáneos, ayuda a vivir mejor, pues mejora nuestra comprensión sobre el mundo que nos envuelve, sobre distintos problemas que se nos plantean y sobre nosotros mismos.


¿Ejemplos de todo ello?  Montones de ellos. Los iremos viendo.






miércoles, 16 de diciembre de 2020

Plegaria hebrea

Dice una antigua plegaria hebrea:

"Que tus despertares te despierten. Y que, al despertarte, el día que comienza te entusiasme. Y que jamás se transformen en rutinarios los rayos del sol que se filtran por tu ventana en cada nuevo amanecer.

Y que tengas la lucidez de concentrarte y de rescatar lo más positivo de cada persona que se cruza en tu camino.

Y que no te olvides de saborear la comida, detenidamente, aunque sólo sea pan y agua.

Y de encontrar algún momento en el día, aunque sea corto y breve, para elevar tu mirada hacia lo alto y agradecer por el milagro de la salud, ese misterio y fantástico equilibrio interno. Y que logres expresar el amor que sientes por tus seres queridos.

Y que tus abrazos abracen. Y que tus besos besen.

Y que los atardeceres no dejen de sorprenderte y que nunca dejes de maravillarte.

Y que llegues cansado y satisfecho al anochecer por la tarea realizada durante el día. Y que tu sueño sea calmo, reparador y sin sobresaltos.

Y que no confundas tu trabajo con la vida, ni tampoco el valor de las cosas con su precio. Y que no te creas más que nadie porque solo los ignorantes desconocen que no somos más que polvo y ceniza. 

Y que no te olvides, ni por un instante, que cada segundo de la vida es un regalo, un obsequio y que, si fuéramos realmente valientes, bailaríamos y cantaríamos de alegría al tomar conciencia de ello, como un pequeñísimo homenaje al misterio de la vida que nos abraza y nos bendice".





lunes, 14 de diciembre de 2020

viernes, 11 de diciembre de 2020

Seis historias

Espero que te gusten estas seis historias.

Son tan pequeñas que sólo te tomará un minuto leerlas.

1.- Un día, los hombres del pueblo decidieron orar para pedir que lloviera. El día de la oración, toda la gente se reunió, pero solo un niño llegó con paraguas.
Eso es FE

2.- Cuando avientas a un bebé en el aire y se ríe es porque sabe que lo atraparás de nuevo.
Eso es CONFIANZA

3.- Cada noche nos vamos a dormir, sin la seguridad de que estaremos vivos a la mañana siguiente y, sin embargo, ponemos la alarma para levantarnos.
Eso es ESPERANZA

4.- Hacemos grandes planes para mañana a pesar de que no conocemos el futuro en lo absoluto.
Eso es SEGURIDAD

5.- Vemos el sufrimiento en el mundo y, a pesar de ello, nos casamos y tenemos hijos.
Eso es AMOR

6.- Había un anciano con la siguiente leyenda escrita en su camiseta: “No tengo 70 años, Tengo 16 con 54 años de experiencia”.
Eso es ACTITUD


¡Vive tu vida así, con Fe, Confianza, Esperanza, Seguridad, Amor y Actitud!



miércoles, 9 de diciembre de 2020

martes, 8 de diciembre de 2020

Horacio

Dueño de sí y feliz vivirá

quien pueda decir día tras día aquello de “he vivido”.

Que mañana el Padre llene el cielo

de nubes negruzcas o de un sol reluciente:

pese a todo, no ha de dejar nada cuanto atrás ya queda

ni deshará, volviéndolo en no acaecido, lo que la hora fugaz

una vez consigo se ha llevado.


Horacio

(de su Libro III de Odas)





viernes, 4 de diciembre de 2020

Esperanza

Hace ya bastante tiempo. El momento personal era delicado, De esos de los que todos seguramente tenemos experiencia. Los que estaban a mi lado intentaban animarme y como siempre me recordaba que detrás de la tormenta siempre viene la calma y que incluso la más negra de las nubes tiene siempre su rayo dorado. Algunas de las cosas que me decían las busqué en internet, casi todas confluían y se resumían en una palabra: ESPERANZA.

Sí, antes o después acaba escampando.

Hay mucha gente para la que la vida no es más que nubes negras, una detrás de otra. Y si  observamos bien, no son mentiras ni cosas inventadas. Es  la realidad de cada día. en muchos casos te encuentres incluso con problemas más grandes que los que tú puedas tener. Problemas que de seguro si los tuviéramos nosotros viviríamos amargados y quejándonos. Y es muy consolador descubrir que algunas de esas personas son ellas mismas  el rayo que impide que la nube siga siendo oscura.




martes, 1 de diciembre de 2020

Nada es para siempre

Hace tiempo que con ambos me une una fuerte amistad. No eran unos pipiolos cuando se enamoraron. Llevan juntos sobre los treinta años. Ramón trabajaba fuera de la isla, y un verano se conocieron. Un año no más duró él en la capital del país. Tenía un buen trabajo, y lo dejó por ella. Podía haber sido al revés: ella dejar la isla, donde no tenía trabajo, y establecerse en Madrid. Pero la gran ciudad no era para ella. Así que Ramón dejó su trabajo, su círculo de amistades -entre las que me cuento- y volvió a su isla con Raquel, su amada.

Los veranos siguientes frecuentábamos el trato. Todo parecía indicar que caminaban en sobresaliente. El año pasado noté triste a Ramón y distante a Raquel. Cuando me llevó al aeropuerto de regreso yo a la península me dijo que, con la experiencia adquirida, hoy no se hubiera casado. Ni tiempo nos dio a hablar del tema pues fue llegando al aeropuerto. Por teléfono me puso más o menos al corriente. Intuía primero y descubrió más tarde que Raquel hacía migas muy íntimas con un compañero de trabajo. Y era yo el primero en saberlo.

Le molestaba que otros se enterasen, pero de alguna forma tenía que desahogarse. El miedo a hacer el ridículo en el entorno social en que se movía no solo laboral sino socialmente, pues presidía una asociación de tipo cultural muy respetada en la ciudad, le paralizaba para decidir. Y además el seguía enamorado y tragaba. Intenté hacerle ver que dado que las relaciones internamente habían naufragado lo mejor era vivir cada uno su vida sin depender para nada del otro. No terminaba de decidirse.

Hace unos días, de paso por la isla por motivos familiares, quedé con Ramón para cenar. Un grupo reducido celebraban un cumpleaños. Con mezcla de todas las edades no se les distinguía aunque se escuchaba la algarabía. Amén de que nosotros dos estábamos centrados en la toma de decisiones que Ramón evitaba. Pero aquella noche el miedo al ridículo tenía ya marcado su destino final. La vida a veces parece una broma, y en este caso una broma pesada. Cuando ya tarde no cabían más cubitos en la mesa del fondo y nosotros habíamos pedido la cuenta, una pareja entró en el restaurant con intención de sentarse en una mesa. Cuando llegaron a nuestra altura frenaron en seco y se oyó una voz femenina con un: “Uy perdón, nos hemos confundido”. Permanecí descompuesto con una sonrisa rota desdibujada en la faz, mientras Ramón, con su brazo sobre mi hombro, sin saber si llorar o reír me preguntaba si le hacía un hueco en mi apartamento aquella noche.

A la mañana siguiente, en el horario laboral de Raquel, le ayudé a hacer las maletas y salir de la que había sido su casa durante treinta años. Yo si sudé de verdad mi camiseta esa mañana, mientras él, como si nada hubiera pasado, comentaba la vida quería llevar hace tiempo y no se había decidido.