lunes, 4 de febrero de 2019

Sostenella y no enmendalla


Trato de hacer memoria pero no consigo dar con ninguno ¿Conoce alguien algún político que reconozca sin ambages, que se ha equivocado? De izquierdas o de derechas, da igual. Incluso diría más: español o extranjero. Tiene que haberlos; aunque solo sea estadísticamente, tiene que haberlos. No me refiero a esos golpecitos de pecho a los que recurren cuando alguno de ellos pierden las elecciones. Me refiero a reaccionar públicamente y manifestarle a la gente que la toma de tal o cual decisión, de tal o cual iniciativa legislativa, un nombramiento, etc., fueron objetivamente equivocadas. Lo intento, pero no recuerdo ninguno.

Sin embargo, los de sostenella y no enmendalla sobran. Y los hay muy sonoros. A mí no se me va de la mente lo del Brexit inglés. No hay manera de que la primera ministra Theresa May reconozca que la salida del Reino Unido de la Unión Europea es un error, una decisión que, si tuviera que volver a ser ratificada por un segundo referéndum, es más que posible que no prosperara.

¿Tanto cuesta echar marcha atrás? ¿Tan tocado quedaría el orgullo patrio? ¿O lo que quedaría tocado es la imagen de un grupo de políticos que no supieron distinguir entre sus intereses y los intereses de todo un pueblo? ¿No se percatan de que su imagen ya está tocada y que las consecuencias económicas negativas  -dentro y fuera- van a ser mayores que los hipotéticos beneficios.

 No me sirve de nada que los políticos tengan que esperar a escribir sus memorias para hacer un esbozo de mea culpa que, además en infinidad de ocasiones, se queda en un amago de reparto de culpas. Llegan tarde, llegan cuando los efectos de aquellos errores son ya irreversibles. Errores que pagan y padecen terceros, arrastrados por los orgullos políticos.

El del Brexit es el ejemplo más claro y más próximo en el tiempo, pero a cualquiera se nos ocurren otros más cercanos, me temo.


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