martes, 31 de julio de 2018

Palabras


Desde siempre han existido las clases de saber hablar (literatura, oratoria etc.) así como también clases de escritura. Lo que no suele prodigarse son las clases de saber escuchar. Y ya lo decíanlos clásicos; "Así como hay un arte de saber hablar existe también un arte de bien escuchar” (Epicteto), pero parece que quedó en el olvido

Y es que “escuchar” lleva consigo un campo más amplio. No solo escuchamos a los demás y los libros -que es otra manera de escuchar-, sino también nos escuchamos a nosotros mismos y a todo nuestro entorno: al León que ruge, al viento que acaricia nuestros rostros, y a las hierbecillas del campo que levemente se quejan cuando las pisamos, y que muy bien lo ha expresado el poeta desde antiguo  cuándo decía : " Mil gracias derramando paso por estos sotos con presura, y yéndolos mirando, con sola su  figura prendados los dejó de su hermosura";  y Luther King nos decía: "Tu verdad aumentará en la medida que sepas escuchar la verdad de los otros".

Si analizamos bien las cosas poco por nada cabe esperar de quiénes no saben o no quieren escuchar, con sus mentes cerradas que viven como zombies convertidos en estatuas de sal.

Hablar y escuchar. Escuchar y hablar. La buena comunicación es imposible. Digamos más: "sin estos dos verbos, el diálogo real muere de infarto".



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