domingo, 17 de diciembre de 2017

Cumpleaños feliz...

Sus nietos (unos 32, más uno que se esperaba casi para mañana) le regalaban para su cumple –el 18 de diciembre-. A los bisnietos se les pedía abstención en el regalo, pues de lo contrario estaría todo el día abriendo paquetes). Era una fecha importante cada año, pero este lo era más: celebraba los 99. A la puerta de los cien. Cuando venían todos, como ese día, alquilaban el almacén más grande del pueblo. Ella siempre les sermoneaba porque estaban más atentos al "whasap" que a lo que decía ella o a lo que jugaban sus primos.

Cinco de los nietos habían decidido regalarle en el 99 cumpleaños un móvil con whasap para que hablara con sus nietos. Y, esperando una reacción hosca de su abuela, la oyen decir con entusiasmo: “Ohhh ¡qué regalo más bonito! Así estaré todos los días más cerca de la poesía”. ¿De la poesía?, exclamaron unos muchos a coro, mientras se quitaban los auriculares pues escuchaban a la abuela sin perderse la música del momento.

“Sí, más cerca de la poesía. Escucharé lo que ha pasado en aquella mina africana donde han muerto varios niños, estaré al día cuando un río parta el corazón de un monte, me enteraré de los juguetes que más se venden hoy, recordaré las tantas comidas que he guisado mientras escucho recetas tras recetas en algún programa de radio…”

- Eso son noticias, abuela, no poesía
- Poesía es la vida, mis hijos. La poesía se hace desde la vida, de los trabajos donde hay producción y donde explotación, desde la escucha de lo que la gente habla, de los dichos y hechos de los enamorados, de las bombas de los que no nos quieren y de los afectos de los que sí, y más,  y más y más. La poesía somos nosotros, ustedes y yo, con nuestras bondades y maldades, con nuestras cualidades y defectos.

Y un gran silencio se hizo en el almacén, que al instante fue roto por las voces de unos a las que se adhirieron los demás, cantando canciones de entusiasmo por la vida, como aquella de Serrat que decía…





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