jueves, 8 de noviembre de 2018

El fuero y el huevo

“La Justicia es lenta, pero inexorable” se dice una y otra vez. “Cuando la máquina de la Justicia se pone en marcha su acción ya es inexorable” repiten. Pero -a la vista está- esa lentitud es relativa. En el caso del impuesto de Transmisiones Patrimoniales sobre las hipotecas bancarias queda demostrado otro principio: “Con las cosas de comer no se juega”… siempre que quien coma sea la banca.

El impuesto de Transmisiones Patrimoniales es un impuesto transferido a las Comunidades Autónomas; el sujeto pasivo propietario del bien hipotecado y el banco que concede el crédito, el intermediario entre el recaudador y el pagador de ese impuesto. Todo claro.

El impuesto establece que debe pagarlo quien se beneficia del establecimiento de esta hipoteca. Y ese es el quid de la cuestión. La hipoteca crea y otorga al banco un nuevo derecho desde el momento que se establece: en caso de impago puede ejercitar una serie de acciones muy diferentes a las que podía ejercer en caso un simple impago entre particulares.

¿Por qué entonces hasta ahora nadie había movido un dedo para cambiar la interpretación de la ley?

No es así. Las asociaciones de consumidores, ciertos ayuntamientos, asociaciones de vecinos y más de un particular habían denunciado la “anómala” (vamos a dejarlo en eso) situación. De hecho, el Tribunal Supremo -el mismo que ahora se desdice- ha emitido y tres sentencias a favor de los demandantes. Sentencias firmes, irrevocables, con las que ya veremos cómo lidian en el propio tribunal.

El problema es otro. El problema es que la banca se veía venir un aluvión de reclamaciones (de un mínimo de 4.500. millones de euros -y eso sin contar posibles efectos retroactivos…-). Por eso no ha tardado en poner en movimiento toda su capacidad de influencia (poderes fácticos se llama a eso). Y no se ha tardado ni un suspiro en detener el sunami.

La banca lo quiere todo: el fuero (el derecho a escaquearse del impuesto) y el huevo (soltar la pasta que grava cada hipoteca concedida). Si hay que dejar en ridículo a todo un Tribunal Supremo se le deja.

Hoy, desde el ejecutivo, se anunciaba la intención de modificar algunos artículos de la Ley Hipotecaria (denunciada desde la Unión Europea como arcaica e injusta) para que, en adelante, sean los bancos quienes respondan ante las administraciones autonómicas del pago del impuesto. Pero no cantemos victoria. La banca se buscará la vida para repercutirlo a los consumidores. ¿Nos apostamos algo?


Como dicen en los juegos de azar… “la banca siempre gana”.


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