sábado, 3 de noviembre de 2018

Indignados


Por algún sitio tenía que es taller de debate. Había tanto que se hacía difícil encontrar el que buscábamos. Los indignados eran muchos y de todas las tipos y colores. No era una única opción política la que nos juntaba allí. Indignados por los miles de personas en toda España que viven en situaciones diferentes de pobreza; indignados estaban también los comerciantes del zonas, como por ejemplo en la Puerta del Sol, porque el número de indignados que se reunían ante sus comercios cada vez iba creciendo; indignado porque se habían suprimido y robado la cantidad del importe de becas -aunque eso no parecía indignar a los comerciantes-; indignados por los recortes en sanidad, en educación; indignados por ver la pasividad de los políticos -que ya no se indignaban por nada-. Demasiadas ventanas abiertas en su cabeza, pero con la paciencia suficiente para ir cerrándolas una por una.

No a propagar un rumor. El 19, entre otras malas noticias, se hará publica la privatización del Canal de Isabel Segunda. Ya empiezan con el agua… Ana, la compañera, por otra parte piensa: “me pregunto cómo he podido vivir hasta ahora siendo una analfabeta en economía”. Por todas partes firman el manifiesto. Hay tantas ganas de expresarse que parece que todos los días surge una nueva.

Hasta que por fin llegó el día 19. Mucho calor, pero la gente en la calle. Ropas de colores, crema solar, y procurando no dejar atrás la gorra, las plazas se fueron llenando. Unidades móviles de informativos… No olvidaré la experiencia de ese día mientras viva. No creo recordar otra jornada en la que tantos grupos diferentes de gente se fueron sumando, diluyéndose unos en otros hasta llegar a ser una masa madre.

No ha llegado el tiempo para que se experiencia vuelve a vivirse, pero no que nos olvide de lo que significa eso de “el pueblo unido”.




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