miércoles, 3 de enero de 2018

El faro

Estoy solo. Hace tiempo que no hablo con nadie.  De tarde en tarde,  hablo en alto alguna vez. En las esquinas del mundo me pusieron para que nadie tropezara con otro o con el acantilado. Ahora lo hacen desde el bolsillo de su cazadora localizando direcciones y puntos de llegada. Solo las olas me recuerdan las canciones de los muchachos que por aquí venían hablando, pues con el viento son las únicas que escucho. Solo, sí, pero no en arena movediza. Solo, pero alto y enhiesto, los ciclones conmigo no pueden. Y a mis pies sigue el mar, con sus olas que van y vienen, hablando, pues con el viento son las únicas que escucho. Olas azules, verdes… en un mar siempre abierto. Y de vez en cuando, del vértigo del agua de pronto salta  una gaviota blanca.


Sí. Estoy solo, pero contento.


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