lunes, 16 de abril de 2018

Dos maneras diferentes de contar la misma historia


Versión corta
Aquellos adolescentes pasaron alineados y uniformados. Cabeza gacha, humillados; sin luz en sus ojos,  sus labios hundidos no parecían conocer la sonrisa. Como si ya  estuviesen destinados, con sus negras gorras y su babi  azul , a vivir en la aglomeración. ¿En qué mundo vivirían  si no saben sonreír?


Versión un poquito menos corta
Mientras esperaba que me entregaran el pedido comercial de material complementario al colegio vi pasar alineados a un grupo de adolescentes residentes en aquel centro. Todos uniformados y con unas caras que parecía el desfile de la derrota. Iban con las frentes caídas, como humillados; en sus ojos no se veía luz y sus labios hundidos no parecía conocieran la sonrisa. Daba la impresión que ya, desde su adolescencia  estuviesen destinados, con sus negras gorras y su babi azul a vivir en la aglomeración. Pero, ¿en qué mundo iban a vivir si no conocen la sonrisa? ¿Cómo  iban a sentir la alegrías no se sentían ellos mismos?







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