domingo, 4 de junio de 2017

Vivencias desordenadas


Para mí es una ilusión ver cómo amigos tan cercanos son capaces de expresar en poesía sus penas y alegrías, sintiéndose muy a gusto. Siempre recordaremos aquella cara de muchacho/a cuando conocimos a ese buen amigo/a de toda la vida. ¡Que alguien me diga por qué un leve suspiro de aquella fuerza es capaz de electrizarme cuando huelo, y dejar electricidad a quien come! Reciente su boda, me contaba con frecuencia sus cervezas parvularias: “Siete veces gemía, nueve se levantaba, quince veces juntaron jazmines con naranjas”. Y es entonces cuando empieza el llanto de la guitarra y se rompen las copas de la madrugada.


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