jueves, 20 de diciembre de 2018

Diario de mi sexta semana en el reino de Yuppi


Primer día
Se me ocurrió ir de tapeos. Uno de los elegidos estaba vacío. Con lo servido me fui a una ventana. Pasó una mujer. Era de las que nunca terminan un de pasar. Miró hacia dentro y al ver mi postura y mi mirada entró. Creo que sin pensarlo.

Segundo día
Cansado de mis mentiras y nuestros secretos, esto suena a despedida. Me consuela saber que siempre es mejor haber vivido y perdido que no haber vivido. ¿Qué es vivir sino perder? Continuemos viviendo aunque sea perdiendo una y otra vez.

Cuarto día
Son las cinco de la mañana. Muy pronto, pero salgo a caminar. Y dejo libres mis pensamientos y acuden maravillosos viajes, mujeres del pasado y del futuro, versos que nunca escribo, y los placeres solitarios de la montaña. Quiero ser un animal salvaje que se mueva por instinto.

Sexto día
No quiero hacerme preguntas y sin embargo vienen sin pensarlo. Me cuestionan por qué no escribo, que para el caso es lo mismo que escribir tonterías.

Quinto día
Me preparo otro café. Lo voy a echar de menos más que la carne. Me quedan solamente dos cigarros. No he podido ni querido evitar reírme mientras meditaba. Me estoy preparando para esa semana en el desierto, para saber de lo que soy capaz solo. Mi amigo me dice: “¿Cómo coño vas a aprender?, tú solo sabes vivir con los demás”. No sé si me lo dice como reproche o como elogio.

Sexto día
Lo tengo claro. Cada loco con su tema que contra gustos no hay disputas, artefactos, bestias ni hombres ni  mujeres, como dice la canción.

Séptimo día
Me encargan un viaje de negocios. Me han salido ojeras de tanto pensar en lo bien que lo voy a hacer. Desorientado mi cliente, sorprendido, sin nada que decir, con las gafas rotas porque se sentó encima de ellas, me compra todo lo que le ofrezco y me paga en efectivo. Pero para mi sorpresa el banco no quiso ese dinero. Casi mejor.



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