martes, 12 de junio de 2018

En mi sueño


Ha sido una noche de insomnio. Por mucho que quisiera no podía dejar de verte nadando en aquella tormenta. Era toda una fantasía. Allí donde se pierden las palabras con el silencio de la noche, allí en medio de las aguas que parecían subir a romper las piedras que señalan los límites marinos, allí donde el viento hacía pedazos los pequeños barcos varados en el deportivo, allí te veía yo brillando como la luz de un faro y deseando llegaras a tierra para terminar con mi silencio y que mi herido sueño pudiera comenzar de nuevo con sensaciones más agradables.

Y tan a gusto comencé a sentirme que, todo eufórico, vi cómo, completada tu tarea, tú, mujer a quien bauticé con el nombre de fantasía, te convertiste en pájaro y volaste  hacia un punto en el oeste donde el cielo se junta con el mar y podrías comenzar una nueva tarea con otro de los soñadores que dispersos por el mundo han quedado.



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