lunes, 18 de junio de 2018

Madurez


Ya no tenía que levantarse a ritmo del tic tac del despertador. Cada día se organizaba a su manera. Su vida había dado un giro de 180 grados. Y aunque hace diez años no se imaginaba como iba a estar ahora, quería seguir conservando viva y fuerte la ilusión por la vida y el control de la suya propia. “Quiero decidir lo que tengo que necesitar, lo próximo que voy a hacer, lo que quiero lograr”, se decía con frecuencia. Y, queriendo vivir, él mismo no se lo permitía con tanta organización y tanto control. Al final estaba perdiendo muchos de los valores adquiridos y centrándose solo en el mismo.

De joven participó en varios grupos de la época y aprendió a reflexionar, a meditar, a reconocer las bondades del silencio y ser consciente de la vida y de sus movimientos y cambios. No había perdido la práctica de ello en momentos concretos y necesarios.

Y así se encontró con que ese espíritu interior no grita ni empuja. Sino que con la suavidad de una vocecita, como si de una brisa ligera se tratara, le recordaba que sí, que él era importante para sí mismo, pero siempre sin olvidarse de los demás. Porque buscar la soledad en momentos para encontrarse consigo mismo es muy diferente a encontrarse solo sin nadie que le escuchara.

De estos días así, en los que hacía como una especie de aparcamiento de la vida, aprendió algo que, sabiéndolo, se hacía nuevo. Aprendió que tenía que seguir buscando la verdad, no conformándose con la suya y  abriéndose a la de los otros. Tomó conciencia de estar atento a la propaganda interesada que difunde las ideas sometedoras de los poderosos, sabiendo descubrir, como siempre le habían enseñado, que la realidad tiene sus gozos y sus sombras, y que por tanto renovaba el ser sincero, saber manifestar sus convicciones y la sencillez, dejando en las bolsas de basura que encontrara en el resto de su caminar los dogmatismos, las vanidades y demagogias que solo conducen al fanatismo y que, si al lado de alguien tuviera que ponerse, que sepa hacerlo siempre en defensa del bien de los pobres.



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