sábado, 23 de junio de 2018

Jubilata


Se empeñó en seguir trabajando hasta los setenta. Sus compañeros no lo entendían. Cobrando lo mismo trabajando que no, pues pasaba con creces del tope máximo de edad pedido, ciertamente era de difícil comprensión. Pero a los 68 le dijeron “hay que dar paso a los jóvenes, compañero”. Salió decepcionado. ¿Qué podían dar los jóvenes que no hubiera dado ya él con antelación. En sus “enormes” (así le llamaba alas horas que a su juicio debería estar trabajando) se acercaba cada día a una librería y continuaba en la biblioteca municipal. Rastreaba en una los libros más viejos y haciendo resúmenes de su autor y la fecha de escritura. Luego en la biblioteca buscaba en la red la edad de nacimiento) y hacía un paralelismo entre la fecha de publicación del libro y la edad de su autor. Sacó como consecuencia que entre más edad tenía el escritor más éxito había obtenido el libro. Buscaba también periodos de más de cincuenta años y veía en otro mundo a los nuevos políticos y recientes empresarios. Resumía el tema en pocas palabras y lo comentaba con sus nietos cuando iban a  verlo. “Abuelo, para que estudiar ahora?”.

Si entre más viejos más rendimos, vivamos ahora la jubilación, y tú no cumplas más años para que veas nuestro primer trabajo a los setenta. Ese día ya te podrás morir tranquilo, pues has dejado el mundo al revés.




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