(Encontrado en el Facebook de una entrañable amiga)
Hoy día de la madre dedico estos corazones
que acabo de hacer ahora mismo a todas esas madres sin hijos y a todos esos
hijos sin madres como resultado de un divorcio conflictivo.
A todas aquellas madres que se
dejaron la vida -o casi- por una vida digna.
A todas aquellas madres que creyeron que
aún había una salida tal y como en todos los medios decían.
A todas aquellas madres que aún
creían en la justicia y en las personas; Y que sólo querían una vida sin gritos,
sin cadenas visibles e invisibles, sin agresiones físicas y psicológicas, que
soñaban con salir a la calle sin miedo y sin ese esparadrapo, que a diario
sellaban sus bocas.
A todas aquellas madres que
lucharon como grandes campeonas de la vida, pero que nunca imaginaron que
pagarían tan caro su lucha por la dignidad y acabarían perdiendo a sus hijos.
Hijos que fueron desarraigados
de sus madres y que en muchos casos llevan incluso años sin verse, ni a esas
madres ni al resto de sus familias maternas.
Menores manipulados por esos
padres deshumanizados que no hicieron más que una continuación del maltrato,
incluso después del divorcio y remataron el golpe final haciéndolas daño con lo
que más querían. ... de qué manera se le puede hacer el mayor daño posible a
una madre? Con sus hijos, los que terminan siendo las grandes víctimas en todo
esto.
Madres a las que les fueron
arrebatados buenos hijos e hijos a los que se les arrebataron buenas madres.
Madres luchadoras y ejemplares
que siguen luchando por sus pequeños y que sólo quieren seguir formando parte
de las vidas de sus hijos.
Nuestros corazones salieron un
día de nuestro cuerpo pero no a dar una vuelta, no, es que en nuestro caso no
volvieron y desde entonces vivimos con el corazón fuera del cuerpo.
Nunca me cansaré de dejarte mis
corazones de tela en tu puerta.
Pero como dice Mónica Pont en su libro ... NO ESTAMOS SOLAS.
