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viernes, 13 de diciembre de 2019

El corazón del mar


Aquella mañana cuando tiraba de la red note que pesaba más de la cuenta, pensé ¡Por fin un día bueno en estos tiempos! Cuando la eché sobre la barca me quedé congelado. No, no era una sirena como estaréis pensando, era algo más extraño. Un gran corazón, sucio, olía mal y latía muy despacio. Entonces en mi cabeza empecé a escuchar una voz. Era el corazón que me estaba hablando.

- Hola, soy el corazón del mar.
- Entonces voy a devolverte a él.
- No, espera, antes de ello escúchame. Me estoy muriendo, la humanidad está terminando conmigo.
- ¿Y que puedo hacer yo? -le pregunté.
- ¡Mucho! -me contestó-. Cuando llegues al Puerto empieza a decir a toda la gente que te encuentres que hay que cuidar el mar, que no hay que sobrexplotarlo, que hay que respetarlo. Que te lo ha dicho el corazón del mar. La gente al principio te tratará de loco, pero tu continua. En verdad siempre se toma por loco a quien se sale de lo común.

Y así después de devolver el corazón al mar, llegue al puerto con un solo pescado, era mi cena y con ello me bastaba. Vendí mi barca y me convertí en predicador del mar... Sí, soy más pobre, pero más rico a la vez, porque sé que la supervivencia de la humanidad está en nuestra mano.




sábado, 31 de agosto de 2019

Chile, 2020: ¿la última oportunidad?


''Estáis robando nuestro futuro''. Ese es el grito reivindicativo. Las redes sociales hacen el resto. Miles de estudiantes de todo el mundo se unen a este movimiento. Los estamentos económicos, no acostumbrados a este tipo de adversarios, optan de momento por respuestas convencionales, pero solo de momento.

La próxima cumbre internacional tendrá lugar en Chile. Se dice que será una asamblea decisiva, especialmente para las nuevas generaciones, que recibirán un planeta en estado de coma.

Porque -seamos serios- posiblemente hayamos sobrepasado ya ese punto de “no retorno”, tras el cual, ni aun poniendo la voluntad conjunta de los países más contaminentes podamos ya devolver a esta Tierra la salud que tuvo en su momento.

No es ya solo el agotamiento de recursos nacionales imposibles de reponer, es la cerrazón a negar, primero, la existencia del propio problema, la negación a reconocer lo que es evidente. Sin ese reconocimiento no habrá cambio posible.

¡Bueno, nos equivocamos! uno sí: Ese terrible, demoledor, y abrasivo llamado ”Cambio Climático”.





domingo, 11 de agosto de 2019

El chocolate del loro


Suena a chiste pero la noticia es desgraciadamente cierta: “La ONU recomienda reducir el consumo de carne mundial para combatir el cambio climático”.  Hablado en plata, los pedos de las vacas contaminan y mucho. No nos referimos a la contaminación que produce la superproducción de plásticos, la explotación de minas vertiendo a los ríos sus desechos, ni a la contaminación de residuos nucleares o de combustibles sólidos. No. Nos estamos refiriendo al metano que produce las granjas avícolas o de ganadería. La culpa del deterioro del planeta es, al parecer, culpa de vacas, pollos, ovejas y cerdos.

Solución: subir los impuestos que graban su consumo final. La solución de siempre: que pague el de siempre. Con un agravante, el que no pueda pagar que se quede en ayunas. Otra cosa habrá que llevarse a la boca –pan de algarrobas, como antaño-.

El que pueda se pagará su bistec o su hamburguesa y el que no “ajo y agua” –nunca mejor dicho-. Todo menos atacar las verdaderas causas del cambio climático (todo menos poner coto a los beneficios de oligarcas). ¿El chocolate del loro?