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miércoles, 16 de octubre de 2019

¿A qué huelen las nubes?


Me contaba hace tiempo un experto en Ciencias de la Comunicación que, ya desde principios del pasado siglo, la historia de la Publicidad es la crónica de la evolución de los valores sociales. Los creativos publicitarios siempre han estado pendientes de los gustos y las aspiraciones -los miedos y las preocupaciones también- de los potenciales consumidores. Hay infinidad de literatura al respecto, naturalmente.

Quien más y quien menos ha esbozado una sonrisa repasando esos viejos anuncios, en la prensa española, de los años cuarenta y cincuenta, que ahora serían socialmente inadmisibles. En la memoria de todos han quedado eslóganes como “Spain is diferent”, “Cuate, aquí hay tomate” o las hojillas de afeitar que anunciaba Gila o las “matildes” de José Luis López Vázquez.

Pero los tiempos cambian, los valores sociales en la actualidad son otros. Hoy priman en la sociedad valores ecológicos, de defensa de la naturales, contra el cambio climático... También valores solidarios, de igualdad de sexos. Y poco a poco, esas claves de comportamiento van siendo utilizadas para inducir hábitos de consumo cotidiano.

En un mundo en el que consumir una determinada marca de cerveza da a entender que con ello salvamos la vida a las ballenas o que el uso de una concreta crema hidratante basta para proteger la capa de ozono, queda evidente lo poco que ha cambiado en realidad la naturaleza humana. Las posibilidades de ser manipulado permanecen intactas.

Será que el sentido crítico no es el más desarrollado en el ser humano.




sábado, 15 de diciembre de 2018

Se acerca la Navidad


Llega la Navidad. Las calles se llenan de luces. Los comercios sacan sus mejores ofertas. Autoridades públicas y empresarios se ponen de acuerdo con facilidad..., las calles principales de los pueblos se llenan de stands donde cada cual puede encontrar el regalo mejor para sus allegados. Reproduciendo las imágenes del nacimiento de Jesús, se hacen belenes con cualquier material: con cartón, arena, piedra. Los alumnos de la Escuela Municipales de música se ponen sus mejores galas y recorren las arterias principales de la ciudad. Se pone en venta la repostería típica de estos días. Las actividades infantiles se multiplican a fin de que los peques disfruten de sus vacaciones. Los adultos no paran de hacer sus compras. Diversos deportes organizan sus campeonatos por estas fechas otros las interrumpen. La naturaleza en forma de árbol se hace sitio en nuestras calles y casas. Se aprovechan esta fiesta para la dinamización cultural y social de nuestros ciudadanos. Se intenta tocar el hombro de cada persona recordándole hay una cosa que se llama solidaridad. Los políticos de distinto signo e ideología aunque, ayer estuvieran insultándose, hoy se reúnen para brindar juntos por la Navidad.

Sí es verdad que por sus obras los conocerán por esta programación podemos llegar a saber qué es la Navidad.

¿Es la fiesta de Endesa, Nespresso o similares?
¿Es la fiesta de los comercios en dura competición por ver quién vende más?
¿Es la fiesta del consumo?
¿Es la fiesta donde recordamos lo que no hacemos en el año, tales como autoridades y empresarios unidos así como políticos de diferentes colores?
¿Es la fiesta de la creatividad a todos los niveles incluyendo las ideas y juegos infantiles?
¿Es la fiesta de los deportes a los que durante el año no prestamos atención?
¿Es la fiesta ecológica o de la cultura a todos sus niveles?
¿Es la fiesta de la solidaridad? De qué solidaridad?

¿Alguien lo sabe?




lunes, 19 de marzo de 2018

La Cazadora

Al llegar a su casa era costumbre abrir antes que nada el buzón de correos, que casi siempre rebosaba propaganda. Después de comer reposaba sentada en el sofá de la sala leyendo las novedades de Hipercor, Mercadona, DIA... Las bajadas de precios de algunos artículos es lo que más le interesaba. Y así, al día siguiente, si encontraba algo interesante que necesitara, se podía ahorrar un dinerillo.

Con su pensión, no quedaba más remedio que hacer malabares con los números. Pero con el tiempo se convirtió en un fin en sí mismo, una especie de reto.

Y así, varias tardes a la semana, aun hoy, se da un paseo por alguno de esos hipermercados, buscando lo más barato. Se guía por lo  bello y oportuno del objeto en cuestión. No mira tanto la necesidad cuanto el precio. Y, casi siempre, termina la visita sin comprar nada. Le basta saber que podría haberlo hecho, no ya por poderlo pagar, si no por haber descubierto la ganga oportuna y estar allí en el momento adecuado.

Con eso se conforma. No necesita mucho más para dar por cumplida la jornada.