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martes, 7 de diciembre de 2021

El origen del invierno y el verano (Leyenda acoma)


En un poblado Acoma (Nuevo Méjico), la hija del jefe, llamada Co-Chin-Ne-Na-Co, se había casado recientemente con Shakok –el espíritu del invierno. Desde que se fue a vivir con los Acoma las estaciones se tornaron cada vez más frías. La nieve y el hielo permanecían más tiempo sobre los campos. El maíz no maduraba como antaño y la gente pronto tuvo que recurrir a comer raíces y plantas silvestres.

Un día salió del poblado a recoger hojas de cactus y a quemar sus espinas para tener algo que llevar algo de comida a casa. Y en eso estaba cuando vio a un hombre joven acercarse hacia ella. Llevaba una camisa amarilla del mismísimo color del maíz, cinturón y un alto sombrero puntiagudo, unas polainas verdes, hechas de musgo, como el que crece en las veredas de los manantiales y en los estanques y unos mocasines, bellamente bordados con flores y mariposas.

En la mano llevaba una espiga de maíz verde con la que la saludó. Ella le devolvió el saludo con su hoja de cactus.

- ¿Qué estás haciendo? –preguntó el hombre-
- Recojo estas hojas porque nuestra gente se muere de hambre. El maíz no crece y no nos queda más remedio que recurrir a cualquier cosa,  estas hojas de cactus.
- Toma, coge esta espiga y espérame aquí. Voy a por una cesta y te acompañaré a tu casa.

El joven se alejó hacia el sur y pronto se perdió de la vista de Co-Chin-Ne-Na-Co. Pero no tardó mucho en regresar. Y lo hizo con una gran mazorcas maduras de maíz que puso a los pies de la joven.

- ¿Dónde has encontrado tanto maíz?
- Lo traje de mi casa, mucho más al sur. –contestó-. Allí el maíz crece en abundancia y las flores crecen durante todo el año.

El rostro de la joven se iluminó con una sonrisa triste

- ¡Oh! Cómo me gustaría conocer tu hermosa tierra. ¿Podría conocer tu país?
- Pero tu esposo Shakok –el espíritu del invierno- se enojará al saberte lejos.
- Pero yo no le amó –confesó-, él es frío conmigo. Y desde que llegó el maís no crece, no crecen las flores. Y todos la gente nos vemos obligados a subsistir con estas hojas –señalando las que tenía en la mano.
- Bien. Toma esta banasta de mazorcas y llévatelas, pero que nadie sepa que te las he entregado. Mañana volveré y te traeré más. Nos encontraremos aquí. Se despidió y se volvió a su casa en el sur.

Co-Chin-Ne-Na-Co regresó a su casa con la banasta de maíz y se encontró en su camino con sus hermanas que habían salido a buscarla, estaban preocupadas por su ausencia. Se sorprendieron al ver la cesta de espigas en lugar de las pobres hojas de cactus. La joven les contó su encuentro con el hombre del sur y ellas le ayudaron a portar la gran cesta de maíz hasta su hogar. Cuando llegaron, su padre y su madre se sorprendieron con el regalo. Y de nuevo, la joven contó su relato con todo detalle, nsistiendo en la procedencia del sur del hombre que acababa de conocer.
Les habló del compromiso de encontrarse con él la próxima mañana. Y la promesa de acompañarle a su tierra.
- Es Miochin –dijo su padre y su madre lo confirmó con un movimiento de cabeza. –Traelo a casa –le insistió su padre.

Al día siguiente Co-Chin-Ne-Na-Co fue a la cita, donde ya le esperaba Miochin –el espíritu del verano-, que ya le esperaba, rodeado de canastos rebosantes de maíz. Entre ambos trasportaron la preciada carga hasta el poblado. Había más que suficiente para alimentar a todos durante varias semanas, por lo que la gente le recibió con admiración y agradecimiento.

Pero por la noche, como era su costumbre, Shakok –el espíritu del invierno- regresó del norte, que había estado todo el día jugando con el viento frío, la nieve, la escarcha y el granizo. Al llegar al poblado, enseguida comprendió lo que había ocurrido en su ausencia. Sabía que Moichin aún estaba allí y le desafió.

- ¡Moichin, sal de donde te escondas. Voy a destruirte!
- ¡Soy yo quien te destruiré a ti! –replico el espíritu del verano, avanzando hacia él y derritiendo la nieve, convirtiendo en lluvia fina el granizo y convirtiendo el viento gélido que acompañaba a Shakok en una calidad brisa.

Y así, los presentes pudieron ver por primera vez que la ropa del espíritu del invierno estaba hecha de juncos secos y retorcidos. Sharok se plantó ante Miochin y le dijo:

- No voy a luchar contigo esta noche, pero nos reuniremos aquí dentro de cuatro días en un combate decisivo. Y el que gane se ganará a Co-Chin-Ne-Na-Co para siempre.

Shakok rugió con rabia y su voz se vio acompañada por un viento helado que penetró en cada casa y que a punto estuvo de apagar todas las fogatas del campamento. Solo la presencia de Miochin devolvió el calor a los hogares. Al día siguiente se fue a su casa del sur para prepararse para el reto que se avecinaba.

Y pidió ayuda a sus mejores amigos para que le ayudaran contra Shakok. Al primero que llamó fue a Yat-Moot, el águila –que vivía en el oeste- para que le protegiera con sus alas extendidas de la lluvia y el granizo. Después hizo lo mismo con las aves y los insectos y con todos los animales de los bosques y los campos en verano para que pisaran la tierra hasta derretir la nieve. Y requirió que sus amigos los murciélagos fueran en vanguardia para que su piel dura fuera el escudo contra el viento, el pedrusco y el granizo que el sabía que el espíritu del invierno lanzaría contra él.




El tercer día, Yat-Moot, el águila, encendió hogueras para calentar las piedras planas de las montañas cercanas y un humo cálido y espeso, proveniente del sur, ascendiera hasta el cielo y creará confusión para quienes acompañaran a Shakok.

Pero Shakok hizo lo mismo. También reclamó la ayuda de los animales del invierno, los que vivían en las tierras del norte. Y así, las urracas eran su escudo y su vanguardia y los lobos apostados a sus costados amenazaban con despedazar cualquier presa.

En el amanecer del cuarto día, los enemigos rodeaban ya el poblado acoma. Y por el norte se acercaban siniestro nubarrones negros, presagio de lluvias frías, de vientos gélidos que convertirían en seguida esa lluvia en hielo, acabando con la posibilidad de supervivencia de cualquier semilla que pudiera prosperar en primavera.

Pero en el sur, las águilas que acompañaban a Yat-Moot apilaron todavía más madera para que los fuegos provocaran más vapor que formaba nubes calidad que aplacaran las traídas por Shakok. Al frente de sus compañeros se acercaba desde el sur ya Miochin, tiznados de negro por el humo, rodeado de los relámpagos y truenos, fruto de la lucha entablada entre las nubes del norte y del sur.

Por fin, los principales contrincantes entraron, casi al unísono, en el poblado acoma, cuyos hogares  parecían blanco ante la presencia del humo de unas y otras nubes y el reflejo de los rayos que caía haciendo temblar la tierra. Todo se oscureció cuando Shakok desató una terrible tormenta de viento y nieve como jamás se había visto hasta entonces.  Pero los fuegos de Yat-Moot llegaron para derretir la nieve haciendo retroceder al frío. Unos y otros lanzaban sus ataques sin que ninguno de los dos bandos consiguiera imponerse de manera definitiva.

A media tarde, antes de caer la noche Shakok pidió hablar con Miochin para pedir una tregua. Ambos, viendo el equilibrio de sus fuerzas y de la imposibilidad de una clara victoria firmaron una tregua y las tormentas y los fuegos cesaron. Cesó la lluvia y se calmaron los vientos del norte y del sur. Y Shakok dijo:

- Puesto que no he podido ganar, me doy por derrotado. Co-chin-ne-na- ko es tuya para siempre, pero con una condición: que cada uno reine en estas tierras la mitad del año.

Y su propuesta fue aceptada por todos, dando así paso a la existencia de seis meses de invierno y seis meses de verano.





viernes, 18 de septiembre de 2020

El Dragón chino


El Dragón Celestial de China es tan importante dentro de la cultura china que es considerado como el símbolo de todo el país y de todas las personas que nacieron allí; y es un orgullo para todos sentirse parte de ello.

Todos los chinos, no sólo en China sino en todas las partes del mundo, dicen que son “Lung Tik Chuan Ren” o Descendientes del dragón, y es que a través de los siglos estas criaturas se convirtieron en algo mítico que es de mucha importancia cultural.


Esta clase de dragón es considerado por los chinos como un símbolo de prosperidad, de abundancia y de buena fortuna; contrario a la idea occidental que se tienen de estas criaturas místicas. El dragón celestial es el emblema del Emperador, así como del comando Imperial, y su imagen se ha grabado desde la antigua civilización china, cambiando la cultura hasta el día de hoy, y puedes ver representaciones suyas en diferentes toques arquitectónicos de las ciudades.


La valentía, el atrevimiento, el poder, la excelencia, la divinidad, la perseverancia y el heroísmo; son las cualidades más destacadas de este dragón, por lo que se le ve como la representación del impulso de superar los obstáculos y triunfar en todo. La cultura china quiere ser como este dragón, además de tener su ambición, su optimismo y la inteligencia; con lo que muchos se identifican.


A diferencia de otros dragones mitológicos de otros países, el dragón celestial chino es hermoso, sabio y amigable, comparándosele con un ángel, por lo que muchas personas lo adoran y sienten amor por él. Por varias partes del país puedes ver templos y altares dedicados para honrarlo, en especial en las orillas de lagos y ríos, ya que se dice que él vive allí y puede controlar todos estos cuerpos de agua.


En todo el territorio de China puedes ver como varias ciudades tienen varias pagodas, en donde las personas solían, y algunas aún lo hacen, queman incienso y rezan a este dragón para que les brinde algunas de sus cualidades y cuide lo que tienen. Es por todo esto que el año del Dragón, que sucede cada doce años, es de buena suerte, de hecho, muchos chinos quieren que sus hijos nazcan en ese año, porque se dice que tienen mucha salud, muchas riquezas y una larga vida.

martes, 30 de junio de 2020

La capa maravillosa (Leyenda Celta)

El rey de Leinster era conocido por su avaricia y poca ayuda para los pobres, de hecho ni siquiera Santa Brígida era ca­paz de hacerle contribuir de forma respetable con las necesidades de los menesterosos.
Cierto día, la Santa tuvo una idea para que escarmentara por su codicia, así se dirigió al rey solicitándole que le concediera la tierra que pudiera cubrir su capa. A pesar de sus recelos, para zafarse de la cuestión terminó por consentir.
En ese momento, todos estaban situados sobre el punto más alto de Curragh, por lo que solicitó a cuatro de sus hermanas que exten­dieran bien abiertas sus capas sobre la hierba. Tomaron sus prendas, y en vez de tenderlas sobre la hierba, cada una de ellas comenzó a co­rrer velozmente, extendiendo la capa a voluntad del viento en todas direcciones.
Otras damas, cuando los límites aumentaron, aferraron partes de la capa para que mantuviera una forma más o menos regular, y si­guieron estirándola y estirándola.
El rey consternado preguntó a Santa Brígida qué estaba ocu­rriendo. La Santa le dirigió una de sus miradas más duras y le con­testó que estaba cubriendo con su capa todo su territorio, para cas­tigarle por su inmensa mezquindad. El rey sobresaltado se dio cuenta de que el enojo de la Santa podía ser muy peligroso, por lo que accedió a darle una parcela de terreno y a ser más generoso en el futuro.
Santa Brígida asintió no sin antes advertirle que, si en alguna oca­sión volvía a sus antiguos hábitos, le recordaría las virtudes elásticas de su capa.


jueves, 28 de mayo de 2020

Leyenda celta: La isla sin tiempo

Bran había organizado un banquete en su casa. Mientras estaba cenando con todos los reyes de Irlanda, se acercó una chica muy bella, tenía unos ojos claros, una piel blanca y el pelo era rubio, y le preguntó que de dónde se había sacado una pequeña rama con la que jugueteaba entre los dedos y que parecía de plata. Bran le dijo que se la había encontrado en la playa cuando estaba durmiendo pero que el mar la había llevado hasta sus pies. La chica se puso a cantar una canción sobre una isla donde habían manzanos y donde no había dolor y después salió. Bran salió atrás de ella pero la chica había desaparecido. Terminado el banquete, Bran quiso hacer un viaje hacia la isla de los manzanos, así que escogió muy bien su tripulación y salió.

Bran viajó veintisiete días y veintisiete noches, hasta que uno de sus hombres gritó, Bran le preguntó qué pasaba y el hombre dijo que carruaje iba flotando en el mar, era el barco de Mananann que iba a la tierra de los hombres para tener un hijo y le dijo que la isla que buscaba ya estaba cerca.

Después de poco tiempo Bran llegó a una isla, mandó a uno de sus soldados para que investigara, pero este llegó a la playa y se puso a conversar con los que estaban ahí, Bran le dijo que regrese pero él no le hizo caso, entonces Bran decidió dar una vuelta a la isla, Bran decidió bajar donde había gente, cuando estaba a punto de bajar una mujer se acercó al barco y le dijo que baje sin tener miedo, Bran bajó y le vio a la cara a la joven, era la misma mujer que había ido al banquete.

En esa isla pasaron un año y todos consiguieron esposa, pero un día un joven de la tripulación le dijo a Bran que ya tenían que regresar porque había dejado a sus padres enfermos a una prometida para casarse. Bran decidió regresar pero la joven le dijo que tenga cuidado cuando se baje del barco. Bran vio en la orilla a un hombre desconocido y le preguntó quién era, Bran le dijo quién era y el hombre se quedó muy sorprendido, la mujer que acompañaba al hombre le dijo que había escuchado una historia de un tal Bran, pero que le había contado el bisabuelo. Cuando Bran se bajó del barco se convirtió en polvo.


martes, 5 de mayo de 2020

Las lágrimas de Osiris (La leyenda egipcia del origen del pan)


Cuenta la leyenda que una de las cocineras de un antiguo faraón se hallaba un día preparando harina, en el patio exterior de la cocina, para hacer unas tortas que encantaban a su dios-rey. Interrumpió su faena para atender otros asuntos a los que fue requerida y dejó allí el mortero de barro.

Quisieron los dioses -Osiris en concreto- que esa mañana unas nubes de lluvia descargaran sus gotas sobre el palacio y que la harina quedara empapada. Cuando la esclava regresó para terminar su faena y comprobó con estupor el estado del cuenco temió ser castigada por no haber previsto la contingencia y buscó una salida que le evitara un posible castigo. Intentó darle forma de torta, como estaba acostumbrada, pero azarada como estaba, derramó sobre la masa viscosa una jarra de cerveza reservada para deguste del monarca. Para colmo, el jefe de cocineros reales le urgió a terminar su faena, ante la inminente llegada del faraón, hambriento después de una jornada de caza. La esclava terminó de amasar a toda prisa el contenido del cuenco, con la cada vez mayor certeza del castigo que se le venía encima. Se horrorizó al comprobar que en el horno aquella mezcla aumentaba de tamaño.

Resignada a lo peor que su destino pudiera prepararle, retiró del horno el resultado y, reclamada al comedor de palacio, colocó en una bandeja el resultado y se retiró a su humilde aposento, esperando temerosa ser reclamada a no tardar.

Sin embargo, cuando el faraón probó aquel nuevo alimento quedó maravillado y, cuando la cocinera contó todo lo ocurrido, el propio rey decreto que aquel milagro había sido fruto de la iluminación de las lágrimas de Osiris (la lluvia) que había propiciado la creación del pan.  

viernes, 30 de agosto de 2019

Anoche soñé (David Román)


Anoche soñé, soñé con unas luces brillantes que bajaron del cielo nocturno a nuestras cumbres calcinadas

- ¿Quiénes son ustedes? -pregunté.
- ¿No nos reconoces? Somos tu abuelo, tu bisabuela, tu tatarabuelo... él es Adargoma, ella es Tenesoya; aquel que baja con fuerza hacia Fagajesto es Artemi Semidan; el de atrás rumbo a Valleseco es Guayasén, que viene junto a su esposa Attendiura; aquellas que van hacia Tamadaba son Arminda y Abenchara; los que van al Valle y Risco de Agaete son Maninidra y Cataifa. ¿Ves aquellos que van hacia Artenara y Tejeda? Son los últimos alzados que quedaron en Ansite.
- ¿Y tú, tú quién eres?
- Soy tu madre, la madre de todos...... Attidamana.
- ¿Y qué hacen aquí?
- Hemos venido a dar luz y energía a todo lo sucedido en nuestra tierra, venimos a devolver la vida al lugar, se llama "Ciclo de la vida". Y ahora debemos hacer nuestro trabajo antes de que amanezca y puedan vernos.
- ¡No, no te vayas!
- Shhhhhh…, sigue durmiendo, que pronto les toca a ustedes cuidar la naturaleza.