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domingo, 8 de septiembre de 2019

Camino a Santiago


Y me lo habían advertido: calzado cómodo -ni apretado ni holgado-, la mochila con el peso bien distribuido para llevar la columna estable, etapas suficientemente cortas y con periodos de descanso frecuentes, no atiborrarse con comidas copiosas -aunque nada va evitar que sucumbas alguna vez a la guala-, fruta frecuente y agua, siempre el agua mano. A eso yo añadiría pomada para las ampollas, porque alguna herida vas a tener tarde o temprano. El roce del zapato al caminar, algún resbalón, que siempre ocurre… no sé, cualquier pequeño incidente que surja cuando menos se espera.

Pero es la ilusión de todo peregrino: hacer el camino, llegar a Santiago y, a ser posible, ver volar el Botafumeiro dentro de la catedral, aunque para eso tienen que darse muchas coincidencias.

Para mí es un enigma la razón de esos que prefieren meterse en el coche o viajar en tren y disfrazarse de caminante para recorrer los últimos diez kilómetros hasta la casa del apóstol. No digo yo que sea imprescindible el báculo, las sandalias, gorro con la vieira plantada en la frente, ni el hábito pardo de monje, pero un poquito de actitud nunca está de más, ¿no?





jueves, 13 de julio de 2017

Itaca


En el banco de piedra, abajo, en medio de las rocas que allá pusieron, para ganar terreno al mar, se sentaba frecuentemente para escuchar a las sirenas. Dice él que le hablaban, y se le notaba convencido. “No las entenderás, si te lo digo tal como a mí me lo cuentan. Pero a mi manera te lo traduciré. Solo los que hemos confiado en Ulises tenemos esa posibilidad”.

Lo que él desconocía es  que otros muchos Ulises habían estado sentados bajo el polvo del tiempo. Que muchos han sido y son los que emprenden, o al menos lo intentan, el viaje a Itaca. Y así, desde aquellas piedras marinas salió su compromiso de no cambiar de meta, de no apresurarse en llegar a ella, sino gozar de la aventura del camino.

Pasado el tiempo que cada día dedica a disfrutar de ello intenta con su mirada cambiar las negras azoteas que va viendo camino de su casa por unos tejados blancos. Por eso lleva sus bolsillos llenos de espuma del mar en su recorrido de vuelta.


 

martes, 14 de marzo de 2017

Fábula De Los Tres Hermanos (Silvio Rodríguez)




De tres hermanos el más grande se fue
por la vereda a descubrir y a fundar.
y para nunca equivocarse o errar
iba despierto y bien atento
a cuando iba a pisar...
de tanto en esta posición caminar
ya nunca el cuello se le enderezó.
y anduvo esclavo ya de la precaución,
y se hizo viejo queriendo ir lejos
con su corta visión...

Je, je, je, je, je, je
ojo que no mira más allá, no ayuda al pie.
ju, ju, ju, ju, ju, ju
óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú...


De tres hermanos el del medio se fue
por la vereda a descubrir y a fundar.
y para nunca equivocarse o errar,
iba despierto y bien atento
al horizonte igual...
pero este chico listo no podía ver
la piedra, el hoyo que vencía a su pie.
y revolcado siempre se la pasó
y se hizo viejo queriendo ir lejos
a dónde no llegó...


Je, je, je, je, je, je
ojo que no mira más acá tampoco fue.
ju, ju, ju, ju, ju, ju
óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú...


De tres hermanos el pequeño partió
por la vereda a descubrir y a fundar.
y para nunca equivocarse o errar
una pupila llevaba arriba,
y la otra en el andar...
y caminó vereda adentro el que más
ojo en camino y ojo en lo porvenir.
y cuando vino el tiempo de resumir
ya su mirada estaba extraviada
entre el start y el in


Je, je , je, je, je, je
ojo puesto en todo, ya ni sabe lo que ve
ju, ju, ju , ju, ju, ju
óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú...
je, je , je, je, je, je
ojo puesto en todo, ya ni sabe lo que ve
ju, ju, ju , ju, ju, ju
óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú...
je, je , je, je, je, je
ojo puesto en todo, ya ni sabe lo que ve
ju, ju, ju , ju, ju, ju
óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú.

Silvio Rodríguez