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viernes, 5 de julio de 2019

Querida Joan




Con setenta y ocho años -¡se dice pronto!- quiere seguir sorprendiéndonos. Pero el músculo, que ejerce el mando fundamentalmente sobre su voz ya no llega. Ley de vida. Por eso, antes de que sea tarde, quiere hacer una gira de despedida por toda España.

Su rato de disciplina diaria ejercitando su herramienta le sigue motivando, aun siendo consciente de sus debilidades. A los 60 años volvió a tomar conciencia que la constancia de la necesidad de seguir contando lo que siente y lo que ve en su entorno. Y eso aunque la realidad fueran distintas a cuándo comenzó, hay algo que no ha cambiado: la gente positiva es la que se cae, se levanta, se  sacude, se sonríe sí misma y sigue adelante.

Comprometida de forma permanente en todas las protestas sociales hay una tarea de la que no quiere jubilarse, aunque se siente frustrada de que todo lo que se ha hecho parece nohaber servido de nada. "En mi país -dice- ya no hay democracia. Te empeñas, junto con otros en cambiar el mundo, y no surte efecto. Todo se desmorona". Su visión del futuro no se distingue precisamente por la esperanza de un otro mundo.

Muy convencida había cantado aquello de "Gracias a la vida que me ha dado tanto"  y nos empujaba a diciéndonos:

“Sube a nacer conmigo hermano. Dame la mano derecha desde la profunda zona de tu dolor diseminado… No por velas con tubos endurecida. No volverán tus ojos taladrados. Ponerlos en mi pecho y en mi mano y dejadme llorar como como si estuviera con vosotros”.

Ella, que era así, hoy no puede fallarnos. Ella no puede ser ni fría ni caliente, su compromiso de siempre le empuja a que deje la tibieza.

El orgullo y la avaricia no pueden apoderarse de su generosidad para seguir persiguiendo nuestras aspiraciones profundas, sin que nadie nos mueva de nuestra utopía. Seguro que insistirá, persistirá y lo logrará.

Todavía Joan Báez tiene mucho que aportar.




jueves, 24 de enero de 2019

Tiempo muerto


Años me costó construir aquella buena Concordia y entendimiento que era la envidia de todos los que nos rodeaban

De esta forma, proyecto tras proyecto que nos trazábamos, su realización era la traducción de un otro mundo para mucha gente.

Y todavía intento buscar una explicación de por qué he visto como el fuego ha ido quemando y consumiendo poco a poco todo lo que ha hecho.

Rechazaste el arte. Se te olvidó aquello que habías disfrutado.

Parece como si hubieses sentido el placer  de ser como ellos querían que fueses para después morir sin dejar huella, como si la vida fuera un simple reflejo de nada.

Y así seguir, caminando y pidiendo como quien no cierra las puertas, pero que al mismo tiempo no tiene nada que dejar en herencia a sus hijos.

miércoles, 6 de junio de 2018

Aquí y ahora



No, no es una noticia imaginaria, ni una triste gracia, ni nada que se parezca. Es verídica y recogida en varios medios de comunicación.

Lugar: España; fecha en prensa: 5 de junio de 2018… No estamos, pues, hablado de tiempos remotos ni de presuntos países tercermundistas. Estamos hablando de aquí y ahora. Cierto que salta a la prensa porque el caso es excepcional, al menos lo es -a parte de ridículo- en nuestro país disculpa tan por los pelos. Excepcional, pero significativo. La empresa cordobesa, no es una empresa con pérdidas precisamente, y las afectadas son tres mujeres del total de la plantilla. No hay argumento que lo aguante. Es fruto de una mentalidad, desgraciadamente, con arraigo en nuestra sociedad. Casi no habría que comentarlo, sino fuera porque de no hacerlo pareciera que lo justificamos.

Hay cosas que, por evidentes, da la sensación de que ya no necesitan ser mentadas o defendidas. Pero la realidad demuestra que no se puede bajar la guardia, que siempre hay quien está dispuesto a aprovechar el menor resquicio para ignorar hasta el sentido común. Si eso es así es porque hay quien no quiere interiorizar principios fundamentales de igualdad.

Pues nada… habrá que seguir insistiendo la veces que sean necesarias, pero no pesarles ni una.