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viernes, 10 de mayo de 2019

Preguntas y respuestas


Hay que aceptar las cosas como vienen. Hay que colaborar para cambiar las cosas que están mal.

Hay que contribuir unos con otros, saber colaborar con los demás.  Solos no podemos hacer nada etcétera.

Esas son cosas que decimos y escuchamos muy frecuentemente.

Otros dicen que el mundo es absurdo, que parece hecho al revés de lo que debería ser.

Igual ya es hora de preguntarme ¿qué pinto yo aquí?  ¿Tengo algo que hacer o dejar de hacer para que las cosas cambien de rumbo?




lunes, 7 de agosto de 2017

De ruegos y preguntas

Sigue habiendo muchas preguntas cuyas respuestas están soplando en el aire, como aquellas de ¿cuántos oídos debe tener un gobernante, elegido por nosotros, para escuchar a los que gritan y tienen motivos para ello y hasta para llorar?

¿Por qué ser filósofo está menos valorado que el de ciencias en física? ¿No es la filosofía otra ciencia que nos encamina a la búsqueda de la verdad?

¿Cuántos años pasarán para que consideremos libres e iguales en dignidad a quienes trabajan en un burdel? ¿La respuesta sigue soplando con el viento y no para en ninguna parte?

¿Por qué hay sitios donde se corre tras el poder, el prestigio, el dinero, la fama y otros donde no se puede correr a ninguna parte porque el hambre no les deja ni dar un paso?

¿Por qué hay quienes viven queriendo cambiarlo todo y con la revolución como objetivo en sus mentes, y quienes no les preocupa nada de lo que pasa y observan la vida, indolentes, ante un televisor?

No acabamos de darnos cuenta de lo complejo y simple que es a la vez la vida laboral. Hay cosas que pensar que nos llevan tiempo como es la filosofía o la libre opción laboral. Y hay otras muchas que suceden sin tiempo a reaccionar como el estallido de un volcán o el gruñido de un tigre.


O simplemente hoy pasa una cosa y mañana toca la contraria. Y hoy el río y el agua del mar están para darnos un baño en el frescor del verano y mañana tendrán otra finalidad. De ahí que algunos utilicen las cosas y quieren se queden así para que el mundo no se derrumbe. Frente a otros que quieren que las flores te sigan brindando su perfume y los caminos y veredas te lleven a tu meta final.



sábado, 8 de julio de 2017

Las mil y una preguntas de la vida

Las mil y una preguntas de la vida.

Solía hacerse mil y una preguntas. Detrás de todo hay un por qué. Da lo mismo que sea una raíz cuadrada que un pensamiento filosófico. ¿Tiene lógica y razón lo primero, o es un convenio social hecho hace determinado tiempo para darle un sentido a la raíz cuadrada? A ella, a los logaritmos y familiares circundantes le llamamos ciencia, ¿y por qué no a la filosofía que se mete dentro de ti para hacerte buscar los porqués de cada historia? Se cansaba de defender esta idea ante el sin sentido de muchos compañeros que solo pensaban en el ahora.

También yo me hago mil y una preguntas, le respondía otro colega. Pero las respuestas que me vienen a mí no tienen por qué ser iguales a las tuyas. Desde algunos puntos de vista, la vida puede no tener ningún sentido. Pero al mismo tiempo, el sentido de la vida se encuentra en lo que estás viviendo en el momento, en su perspectiva inmediata, donde todo posee un significado. Todo lo que podemos sentir, oler, tocar, pensar, contiene un significado en sí mismo. Y el que muchas cosas no tengan respuestas, o sean diferentes es lo que da color, gusto y aroma a la vida.

Discusiones de este tipo tenían con frecuencia en el patio del colegio ante la atónita mirada de algunos profesores que no entendían como en las clases no se expresaban con esa misma libertad y, al tiempo, profundidad. Uno de ellos les planteó la cuestión al entrar del recreo. La respuesta fue inmediata. Y curiosamente por el más escéptico de la clase: “Porque ustedes no quieren o no nos motivan. Se pasan el tiempo enseñándonos raíces cuadradas, logaritmos, los ríos del Canadá o la historia de los vikingos que hoy no nos sirven para el día a día y  mañana ni un céntimo de vida laboral nos ganaremos con ellas. Y se olvidan de buscar con nosotros los porqués de las cosas, igual porque tampoco ustedes los han encontrado.

El profe le escuchaba con suma atención al tiempo que los colores le subían a la cara. Un gran silencio se hizo en la clase al terminar la intervención del compañero. Minutos más tarde fue roto por el profe diciéndoles: Mañana comenzaremos una dinámica nueva en estas clases. Bueno, ¿por qué mañana? Formen grupos pequeños de cinco y aporte iniciativas sobre maneras y contenidos de la nueva dinámica. Al final las pondremos en común mientras yo voy pasando por los grupos y escuchando lo que dicen. Un gran aplauso sonó en la clase que solo se interrumpió cuando sentados en pequeños círculos comenzaron a planear.