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lunes, 7 de septiembre de 2020

Inicio de curso

 Hemos empezado el curso reunidos al aire libre, guardando distancias, programando hasta el último detalle para que el alumnado esté protegido. Intentamos seguir adelante por varios motivos y da igual la política de los gobernantes, izquierda, derecha, arriba o abajo.

 

La educación es necesaria y si no se puede presencial será “on line” para que el mundo evolucione, pero es increíble que ustedes negacionistas hayan sido formados en colegios, no entiendo quien ha podido lavarles el cerebro para no ver la realidad. Los médicos y enfermeros luchando por nuestras vidas, la de todos incluso las de los ingratos. El profesorado intentando las mil y una formas para acoger a vuestros hijos si se puede y ustedes estropeando y vilipendiando los trabajos de sanitarios y educadores.

 

¿Con qué moral les decimos a los alumnos que se pongan mascarillas cuando fuera hay unos inconscientes que no lo hacen? Recapacite quien pueda y le quede neuronas para hacerlo, algo les tendrá que conmover. No esperen a ver a un peque ingresado, saben que son nuestro Futuro, nuestro Tesoro.




domingo, 23 de junio de 2019

El primer día

Es un recuerdo imborrable en su vida. Cuando le escuchas contarlo percibes que lo vive a fondo. Cinco años tenía allá por el 52. Los niños de su edad iban todos a la escuela. Esteban, no. No le gustaba, no quería. Ni penas ni premios. Ni regalos ni promesas. Anticipándose en décadas a Pedro Sánchez, repetía: no es no.

Después de muchos intentos frustrados, a su padre se le ocurrió una idea: “¡Qué lo compruebe por si mismo!”.

Y así un día cualquiera de la semana invitó a su hijo al cine Bahía, situado en las inmediaciones del colegio. Eran las 11 de la mañana cuando el padre tocaba en la puerta de un colegio privado para dejar a su hijo.

Al abrirse la puerta, Esteban -asombrado ante aquellos niños que veía cantando, gritando y hablando, con una cara de gran susto-, se viró hacia a su padre diciendo: "Papá, te equivocaste, esté no es el cine". Al ver que su padre había desaparecido, lleno de coraje, miedo y rabia, y viéndose atrapado por las manos de la maestra y unos cuantos muchachos mayores que él, entre ellos su hermano, comenzó a levantar con impuso sus piernas, dando patadas a diestro y siniestro mientras gritaba: “Sáquenme de aquí, que me muero de hambre”. Eran las palabras que repetía y que se les han quedado grabadas.

Agotado por el berrinche, cogió una libreta, se puso hacer dibujos mezclado con otras actividades educativas que allí le orientaban. Actividades que a un chico de temple activo como él le venían positivamente. Cuadernos 100% activo qué le hizo pasar de la pasividad a la actividad, de la rabieta a la serenidad y del enfado al contento. Prueba de ello es que llegó a su casa y mientras soltaba la mochila sobre el salón, decía su madre: “Mamá dame de comer, que me vuelvo al colegio, que me están esperando”.