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jueves, 16 de julio de 2020

Silencios cómplices

"¿Qué pasaría si el mismo volumen que ha ocupado la pederastia clerical lo ocupara el tráfico de niñas para ser prostituidas?"
Se encargaron de que no supiéramos nada de lo que estaba pasando en Honduras, tras un golpe de estado pseudojurídico abonado por los poderosos de la tierra. Hasta que la increíble caravana de los desesperados ha hecho visible la tragedia.
Padre Melo: "La situación en Honduras es una auténtica olla a presión que continúa".
4 de cada 10 inmigrantes que van a México desaparecen: ¿Cuántos de la caravana llegarán a EE.UU.?
Donald Trump: "Si los de la caravana de migrantes lanzan piedras, se les disparará"
De san Romero de América se dijo varias veces que era “la voz de los sin voz”. Esa frase ha sido matizada otras veces arguyendo que lo ideal no era simplemente hablar por los que no pueden hacerlo, sino devolverles la voz a los que la han perdido.
Dejando ahora los matices y atendiendo a lo positivo, la tarea de ser voz de los sin-voz debe completarse hoy con la de hacer visible (y bien visible) aquello que nuestras democracias y muchos medios de comunicación se encargan de mantener invisible o apartado.
Hace ya muchos años abogué por “poner sobre la mesa de la familia humana todo el dolor del mundo” (Acceso a Jesús 1ª, p. 150). Entonces los hoteles de cinco estrellas, los cruceros del Corte Inglés y hasta los viajes a la luna, perderían importancia, calor y sabor, pero, a lo mejor, ganábamos un poco más de solidaridad y un poco más de fraternidad.
¿Qué pasaría si cada radio o cada televisión comenzaran sus informativos con noticias como estas: “ayer ocurrió una desgracia espantosa: murieron 30.000 personas de hambre, muchos de ellos niños”? ¿Qué pasaría si el mismo volumen que ha ocupado la pederastia clerical lo ocupara el tráfico de niñas para ser prostituidas?
“Ojos que no ven, corazón que no siente”, acuñó la sabiduría popular. Y los medios se han encargado de que no viéramos el dolor de Grecia, víctima de la aplicación abstracta de otro refrán (el que la hace la paga): tan abstracta que, envueltos en el nombre genérico de Grecia, la han pagado los que menos habían hecho.
Como se encargaron de que no supiéramos nada de lo que estaba pasando en Honduras, tras un golpe de estado pseudojurídico abonado por los poderosos de la tierra. Hasta que la increíble caravana de los desesperados ha dado a la tragedia cierto color de suspense y de folklore y ha hecho así que nos enteremos algo de ella.
El resultado de esa manera de invisibilizar las cosas es el dictamen de la mayoría de los sociólogos actuales: el mayor pecado de nuestra hora histórica es la indiferencia. Ni siquiera la maldad (de la que todos tenemos nuestra dosis), sino simplemente la indiferencia.
El antiguo “pan y circo”, modernizado hoy en “fútbol y apuestas”, nos hace invisible aquello que más necesitaríamos ver. En tiempo de Hitler había unos campos de concentración que no eran visibles para la mayoría de la sociedad alemana. Hoy, en frase del filósofo Agamben: “el campo (de concentración) es el mundo”. Y nosotros tan tranquilos.
Y al lado de las víctimas de la historia pongamos el ejército de desvalidos. Tocarán las trompetas de Jericó por el avance de nuestra ciencia que está alargando la vida humana. Pero los espacios de programas tan obscenos y repugnantes como “Corazón” nunca los ocuparán esos rostros de tanta gente de cierta edad que viven solos, sin nada que hacer en sus vidas, carentes de metas, de horizonte y de futuro y que, por eso, son vidas sin sentido. ¡Qué gran “Corazón” sería el que tratara de darles una buena experiencia, sea de tipo afectivo (como ha pasado a veces implemente en el contacto y amistad con un cuidador o cuidadora), o de tipo espiritual o cultural que, al menos, pusiera en su cotidianidad una pequeña meta que devolviera sentido a sus vidas!
Hacer visible lo invisible es una de las grandes necesidades y de los grandes deberes de hoy. Ya hace años, una religiosa norteamericana me dijo: en EEUU uno de los mayores objetivos de la izquierda ha de ser “dar informaciones alternativas”.
Hoy veo mejor que entonces cuánta razón tenía. Y digo todo eso porque hay caminos para ello. Entremos simplemente en la Plataforma “visibles.org”, creada para dar voz y visibilidad a causas justas invisibles, y para dar cauce a reivindicaciones ciudadanas. Entremos para ver las perspectivas que se abren y para abrir otras nuevas.
No hacerlo podría equivaler a entonar otra vez la inquietante estrofa de Bob Dylan: “How many times must a man turn his head, and pretend that he just doesn’t see?” (¿Cuántas veces debe un hombre girar la cabeza y pretender que simplemente no ve?)
“La respuesta, amigo mío, va volando por el viento”.
 José Ignacio González Faus

domingo, 30 de junio de 2019

Me aburro


Lo confieso. Soy un asiduo consumidor de las tertulias radiofónicas de temática política. Y de los programas de televisión, y conspicuo lector de editoriales sobre estas cuestiones. Me interesa la política, es cierto. Considero que nos afecta a todos.

Este año no me puedo quejar. Después de haber pasado varias veces por las urnas y de haber escuchado   propuestas y hasta mítines de los diversos líderes pudiera quedar suficientemente saciado. Pero -soy así- aun quería mas. Quería presenciar en qué quedaban las negociaciones de los partidos en ayuntamientos y autonomías; quería comprobar cómo, en la práctica, los políticos demostraban o no su capacidad de pactos, de negociación, dónde estaban y dónde no sus líneas rojas, verdes o amarillas. Y sobre todo, su capacidad de formar o no un gobierno nacional (“un anillo para gobernarlos a todos”, que decía Saurón en los libros de Tolkien).

Tengo por norma diversificar mis fuentes: desde El País o El Español, hasta La Vanguardia, Diario.es, Público, Las mañanas de Jiménez Losantos, El Plural, Cuartopoder, En Casa de Herrero, Hora 25, El Confidencial, El Periódico de Barcelona, ValenciaPaza, República, Infolibre, El Mundo, 20 Minutos, … Incluso, a veces, me da el subidón y escucho en Ivoox la Contrcrónica, la Voz de Cesar Vidal (no confundir con Nacho Vidal, que va de otro rollo…) desde allende del Atlántico. Naturalmente también Al Rojo Vivo,  ElCascabel o La Sexta Noche…

Pero me canso. Ya me sé lo que va a decir cada cual sobre cada tema. No hay sorpresas. No quedan versos sueltos y todo son consignas, repetidas como Perogrullo por cada columnista, por cada contertulio. Y me canso.

Lo que en su día me divertía más que Juego de Tronos empieza a parecerme un juego de truños,... pero sin dragones.




lunes, 16 de julio de 2018

Un clásico que nunca pasa

Desgraciadamente, algunas críticas a los medios de comunicación siguen tan vigentes como cuando fueron hechas la primera vez...




viernes, 22 de junio de 2018

Cuarto Poder


Hasta verano del pasado año ambos trabajaban en la cadena pública informativa Sunn en la sección de prensa. Información veraz, comunicar lo que acontece, contar lo que pasa…   esas expresiones eran la norma de trabajo, la plasmación de sus ideales profesionales, aun sabiendo que no siempre se transmite la verdad desde la objetividad.

Pero ellos sabían también sabían a lo que se atenían: Cambio político en la comunidad, cambio en la comunicación. Aquí -unas veces desde la izquierda y otras desde la derecha, no es extraño recibir vapuleos de cerebro para que se repita, cual correa de transmisión, el pensamiento de los de arriba.

Aquel día que volvieron a verse, en el bar de enfrente de los locales del periódico, después de un largo año. Recordaron  al gran Kapuscinki cuando dejó bien claro que, desde que se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante. Cuando  aquella noche  tuvieron que anunciar la victoria en las urnas del Partido “X” fueron conscientes que en la rifa tendrían dos números: la regulación de plantilla o la precariedad laboral. Menos mal, se felicitaban ambos, nos tocó lo primero. De lo contrario hoy estaríamos con la mayor incomodidad del mundo como si estuviéramos pisando un campo minado, cuya explosión hubiese afectado sobe todo nuestro cerebro.

Domesticar a la prensa ha sido siempre uno de los puntos en el subconsciente de cualquier programa político. Sirvió aquel encuentro para compartir lo que hacían y lamentarse de cómo muchos profesionales se han ido quedando en la cuente y hay quienes, estando tan capacitados como los demás se han dedicado a otros menesteres, dejando atrás el teclado o el micrófono. Ganarse el pan es algo necesario pero, como dijo Albert Camús, no desde el servilismo.

Hicieron repaso mental de los compañeros que habían ido saliendo de la redacción y alguna que otra anécdota de los viejos -y buenos…- tiempos, pero ya ni siquiera se pararon a recordar la causa concreta por la que acabaron yéndose. Al fin y al cabo, siempre era por falta de libertad o por motivos pretextos económicos alegados desde los despachos de la última planta. O una cuidada y sutil mezcla de ambos argumentos…





Nota: No es "pura coincidencia el link que os añadimos aquí: La Vanguardia’ bajará un 6,5% el sueldo de sus trabajadores
Desde principio de la crisis, noticias como ésta se han vuelto casi recurrentes en la mayoría de grandes medios de comunicación (el País, El Mundo, Público, Canal Nou, etc.). No es una excepción. Es ya una costumbre.

lunes, 29 de mayo de 2017

Vilolencia

Su forma humana, totalmente escarnecida, apareció en dibujos pintados en los muros.
Todos, al ver la imagen, sacaban la conclusión de una mujer acorralada. La que podía dar vida, alimentarla y regarla haciendo crecer. La que, en muchas dimensiones de la vida, ha sido y seguirá siendo aventurera de causas nobles, no se merece este estigma que algunos hombres, con el beneplácito pasivo de muchos otros, han (hemos) clavado en su muro.

Han (hemos), decimos. Porque igual nos hemos acostumbrados a esas noticias que, un día sí y otro también, nos traen hechos que hablan de la violencia de género.