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martes, 16 de noviembre de 2021

Siempre me ha llamado la atención, cuando Ignacio viajaba a África, la sonrisa de los niños y de las mujeres; eso tiene una explicación, no conocen otra cosa y entonces no lo pueden desear, lo malo es cuando se dan cuenta que el mundo no es como ellos viven, entonces se apaga la sonrisa y aprenden a sobrevivir y a ganarse la vida de cualquier forma, por ejemplo piden dinero si quieres hacerles una foto, si preguntas por una dirección, se pelean por llevarte una maleta y es entonces cuando pierden la inocencia y se dan cuenta que su futuro pasa por salir de su país .


Siempre estuve en contra de esa expedición política de traer a los niños saharáuis de verano, les enseñas otro modo de vida, -Corte Inglés, piscina, playas comida, golosinas, el cabildo le regala una gorra y una caja de lápices, todo muy útil-. Y después lo devuelves a una jaima en pleno desierto, sin medicinas, sin colegios y sin lo más elemental para sobrevivir. ¿Creen que les han hecho un favor? Les han creado unas necesidades que antes no tenían ni tienen posibilidades de tenerlas.


Los reclamos políticos son crueles sobre todo cuando se utilizan niños. 


(Mappi Gonzáles)




sábado, 13 de noviembre de 2021

La cumbre del clima: bla, bla, bla...

La actual cumbre del clima, la que se está celebrando en la ciudad de Glasgow entre los días 31 de octubre al 12 de diciembre, promete ser tan decepcionante en sus acuerdos como las otras 25 precedentes. Acabará siendo otra oportunidad perdida. Ni siquiera los más optimistas de entre los optimistas esperan más que las buenas palabras habituales. Las conclusiones finales camuflarán con palabras el hecho de que los pocos acuerdos a los que se lleguen serán, desde su puesta sobre el papel, agua de borrajas.

Las economías en vías de desarrollo no están dispuestas a acceder a las pretensiones de las más desarrolladas y renunciar un ritmo de crecimiento que mejoren las condiciones de vida de sus pueblos. ¿Por qué tienen que renunciar a crecer, simplemente por el hecho de llegar con retraso al tren del desarrollo? No suena justo -y no lo es- “pagar el pato” doblemente. Primero, cuando sufrieron, en tiempos del capitalismo extractivo, la explotación de sus riquezas naturales como motor del desarrollo de los imperios coloniales; y ahora negándoseles la posibilidad de acceder a esos consumos de energía y materias imprescindibles para despegar definitivamente. ¿Es justo?


La ecuación no tiene, de momento, una solución. Al menos, no de modo inmediato. No mientras la ley que mueve este, cada vez más deteriorado mundo, sea la de “Todo el mundo va a lo suyo, menos yo, que voy a lo mío”.





domingo, 20 de septiembre de 2020

Cosa de pobres

 Ya quedó en evidencia, cuando hace unas semanas, en Nueva York se daban las peores cifras en el mundo de afectados y fallecidos por causa del coronavirus. El porcentaje de ciudadanos de color era mayor que el de cualquier otro grupo étnico. ¿Era cuestión de razas? ¿El virus se cebaba más en una que en otras? Evidentemente no. No era cuestión de piel, era cuestión de estatus social. Ese grupo de población estaba por debajo de los ingresos medios de un neoyorkino.

Se cumplía una vez más aquello de que “las enfermedades son cosa de pobres”. Las condiciones de vida -vivienda, ingresos, educación…- condicionan decisivamente las posibilidades de sobrevivir. Históricamente siempre ha sido así y la norma no se ha roto en la actualidad. Un ejemplo claro lo tenemos cuando, con ocasión de los rebrotes -los de Madrid ahora o los recientes en Cataluña, por citar algunos-, los barrios que vuelven a ver restringidos el movimiento son los que albergan a los más desfavorecidos socialmente.

Seguiremos buscando remedios y vacunas, pero no nos olvidemos que la mejor medicina es la erradicación de la miseria. Creo que fue Jesucristo quien dijo que siempre habría pobres -y seguramente sea cierto-, pero merece la pena el esfuerzo.






sábado, 27 de junio de 2020

La Historia se repite

La historia no cambia: la probabilidad de ser rico si vives en una región rica del planeta o de ser pobre si vives en una pobre. Es una práctica habitual la destrucción de reservas de alimentos con la pérfida intención de que no salgan al mercado y mantener altos los precios. Ya ni siquiera nos llevamos las manos a la cabeza cuando nos llega la noticia.

Ai en algún momento tuvimos la esperanza de ver reducir la diferencia entre ricos y pobres a principios de este milenio, las esperanzas se fueron al garete con la crisis económica desatada allá por 2007, y que duró no menos de diez años. Ahora la que se avecina como consecuencia del impacto del coronavirus profundizará aún más las distancias.

En EE.UU., donde ya hay estadísticas que lo reflejas, los grupos étnicos más afectados por la pandemia son los afroamericanos y los latinos. No lo son porque exista una predisposición biológica a enfermar. Lo son por cuestiones económicas. La esperanza de vida en todo el planeta depende de la clase social a la que perteneces. Ayer, hoy y siempre.

“En estos momentos, prácticamente en todo el mundo está aumentando de manera alarmante la desigualdad. Este es el hecho: el acaparamiento de bienes en manos de los más poderosos Y al igual que hoy los ricos, sobre todo los más ricos, se van haciendo mucho más ricos, mientras los pobres, sobre todo los más pobres, se van haciendo mucho más pobres” (Zygmunt).


viernes, 19 de junio de 2020

El Manifiesto de Alcatraz









Hace unos días, un amigo  y yo comentábamos los incidentes que están teniendo lugar estos días en Estados Unidos y en otras muchas partes del mundo, como reacción al asesinato de un ciudadano negro por parte de la policía en una identificación casi rutinaria. Me decía él…

- Si esto está ocurriendo -y con razón- con la discriminación que hay con la gente de color, a saber las vergüenzas que se destaparían si se contaran las masacres sufridas por los indios. Lo raro es que no se les oiga protestar.

Y entonces tuve que recordarle que ya en los años sesenta del siglo pasado, los nativos americanos se movilizaron muy activamente reivindicando derechos e igualdad. Algo consiguieron y la lucha continua, aunque soterrada y en algunos casos reprimida por la mayoría blanca. De hecho, en llegaron a ocupar la Isla de Alcatraz, en la que se alzaba el edificio e instalaciones de lo que había sido la famosa prisión. Incluso redactaron un manifiesto, no exento de cierto visión irónica de la Historia. He aquí su contenido.


A los grandes padres blancos y a su pueblo:

Los nativos norteamericanos reclamamos, en nombre de todos los indios, en virtud del derecho del descubridor, la tierra conocida por el nombre de Alcatraz. Queremos ser justos y honrados con los habitantes blancos de este territorio y, por ello, les proponemos el siguiente acuerdo: adquirimos la isla de Alcatraz por 24 dólares en perlas de vidrio y una tela roja, emulando la compra de una isla similar por el hombre blanco hace unos trescientos años. Sabemos que los 24 dólares en especies por estas 16 fanegas es más de lo que se abonó en la venta de la isla de Manhattan, pero también sabemos que el precio de la tierra se ha incrementado con el paso de los años. Nuestra oferta de 24 dólares es mejor que los 47 centavos por fanega que los hombres blancos están pagando actualmente a los indios californianos por sus tierras. Mientras el Sol brille y los ríos vayan a parar al mar cederemos a los habitantes de esta tierra una parte para su propio uso, ya que el gobierno indio, en calidad de fiduciario a través de su Bureau for White Affairs (BWA) -Ministerio De Asuntos Con Los Blancos-, permitirá su administración. Por otra parte, instruiremos a los habitantes en la forma de vida correcta. Les transmitiremos nuestra religión, educación y estilo de vida, para que alcancen el grado de nuestra civilización y podamos liberarles a ellos y a sus hermanos blancos de su existencia salvaje y desgraciada. Proponemos el acuerdo de buena fe y deseamos mantener siempre una relación justa y honrada con todos los blancos.

Creemos que esta isla llamada Alcatraz es más apropiada para este fin que una reserva para indios, como se refleja en los estándares del hombre blanco. Con ello nos referimos a que este lugar se asemeja a la mayoría de las reservas en muchos aspectos:

1.- No existe acceso a la infraestructura moderna ni medios de transporte
2.- No hay agua potable;
3.- Las instalaciones sanitarias son insuficientes;
4.- No existen derechos de perforación y extracción de petróleo y bronce;
5.- No hay industria y, por tanto, los niveles de desempleo son muy elevados;
6.- No hay asistencia sanitaria;
7.- La tierra es rocosa e improductiva y no podrá alimentar a los animales;
8.- No existen centros de formación;
9.- Los residentes son tratados como presos y carecen de independencia.


Sería muy adecuado y simbólico, porque los barcos de todo el mundo que pasaran por debajo del Golden Gate lo primero que verían sería tierra india y de esta manera recordarían la verdadera historia de esta nación. Esta pequeña isla simbolizaría las extensas regiones que una vez ocuparon indígenas libres y nobles. ¿Cómo vamos a aprovechar la tierra?. Desde que se incendiara el Centro Indio de San Francisco, los indios no disponemos de un local donde reunirnos. Por esta razón, la isla debería albergar varias instalaciones para los indígenas:

1. Un centro para el estudio de los primeros habitantes de Norteamérica transmitirá a los jóvenes lo mejor de nuestras artes y ciencias, y les enseñará las habilidades y conocimientos para mejorar la vida material y espiritual de todos los pueblos indígenas. Anexo a este centro deberá construirse una universidad a distancia dirigida por los indios, cuyos estudiantes deberán aprender los valores tradicionales de los habitantes de las reservas, de los que carece la formación de los blancos.

2. Un centro espiritual indio transmitirá los ritos de nuestras antiguas ceremonias religiosas y nuestra medicina. Aquí se representarán nuestras artes y nuestros jóvenes aprenderán música, danza y medicina.

3. Un centro ecológico indio formará a nuestro jóvenes en la investigación y tecnología científica y ayudará a devolver a la tierra y al agua a su estado puro y natural. Intentaremos que el aire y el agua de la Bahía de San Francisco vuelva a estar limpio. Vamos a restablecer la vida marítima y terrestre, que se vieron amenazadas por la emigración del hombre blanco. Deberíamos desarrollar un sistema de desalinización del agua del mar para el consumo humano.

4. Un gran taller de formación indio enseñará a nuestros pueblos cómo sobrevivir en el mundo actual, cómo aumentar el nivel de vida y erradicar el hambre y el desempleo en todos nuestros pueblos. Dicho taller de formación albergará un centro de artesanía y manufacturas indias, así como un restaurante de comida indígena y cursos de cocina para indios. Este centro mostrará a la opinión pública el arte y la cocina nativa de todas las tribus para que todos puedan ser testigos de la belleza y el espíritu de las tradiciones indias.

5. Algunos edificios alojarán un museo que exponga nuestros platos y otros logros culturales que hemos ofrecido al mundo. Otra parte del museo mostrará todo lo que el hombre blanco ha dado a los indios a cambio de sus tierras: enfermedades, alcohol, pobreza y pérdida de la identidad (simbolizada en latas de conserva, alambradas, neumáticos, envases de plástico, etc.). Otra sección del museo se mantendrá como calabozo, en señal de recuerdo de los presos indígenas que se rebelaron contra el dominio blanco y aquellos que fueron encerrados en las reservas. El museo exhibirá los logros y miserias de la historia de los indios, entre ellos los tratados ignorados, la documentación del "sendero de las lágrimas", la masacre de Wounded Knee y la victoria sobre el "rubio" Custer y su ejército.

Por todos estos motivos reclamamos, en nombre de todos los indios, la presente isla para nuestra nación indígena. Creemos que se trata de una petición justa y que se nos debería ceder la tierra, mientras los ríos sigan su curso y el Sol siga brillando.

Indios de todas las tribus
Noviembre de 1969, San Francisco, California



lunes, 9 de marzo de 2020

Solidaridad

Hace pocos días cerca de 200.000 personas se lanzaban a la calle en nuestra ciudad. Sus pretensiones eran fáciles y sencillas. Bullicio, fiesta, desorden, placer, griterío. Y que no falte nadie el año que viene. Que vuelvan todas las manifestaciones de alegría que fuesen menester. Con todo no le pusieron difícil el trabajo al alcalde ni al el presidente del Cabildo.

Con aquellas peticiones en sus máscaras y trajes al avanzar la cabalgata llegando a la Casa del Marino, al lado de la escuela, desde hace más de 20 años se reúne un grupo hombres y mujeres que quieren ser honrados y que, sintiéndose libres dicen luchar para que esa libertad llegue también a toda la gente de nuestras islas dado que todos somos iguales. Al llegar a ese lugar los gritos de la multitud se atenuaron un poco ya que un sector cerró la boca mientras abrían los ojos y veían a cerca de una veintena de personas sentadas en los bordillos de las aceras que solo miraban, no cantaban, gente que no llevaban litronas en sus manos y agradecían un poco de agua a los que les acercaban. No llevaban disfraz alguno, Lo que llevaban puesto eran unos pantalones raídos y unas camisetas deshilachadas, que ni siquiera habían podido lavar.

Los ciudadanos en menos que canta un gallo se dieron cuenta que era una pobre gente, llegada de pobres tierras que buscaban la vida aquí cuando nosotros estábamos ya esquilmados por otros compatriotas suyos. Y de esta manera iban a dar la vuelta cuando de aquella casa citada salió un grupito de unas veinte personas, dos de ellas con megáfono que decían:

“No se den la vuelta. Escuchémoslos. Son seres humanos como nosotros. Les diferencia haber nacido en otro país con menos recursos que nosotros, pero como dice la declaración Universal de los derechos humanos, deben gozar de los mismos derechos y deberes que nosotros y que asimismo pueden elegir su lugar de residencia. ¿Nos sentimos nosotros personas libres? No lo seremos totalmente mientras uno de ellos no lo sea”.

Y después de muchos dimes y diretes, decidieron acoger temporalmente a aquellos cuyo techo era la noche oscura y buscar una solución eficaz en un breve plazo de tiempo.


miércoles, 5 de febrero de 2020

Tercer Mundo


Ya está bien. Ya es hora de poner en marcha un programa serio en favor de aquellos que más lo necesitan. No es buenismo, pura humanidad.

Los datos son demoledores: 736 millones de personas sufren pobreza extrema en nuestro desarrollado mundo. El 55,% de la población mundial no goza de sistemas de protección social. El Banco mundial asigna un perfil de pobre a alguien que vive en una zona rural, con muy poca educación, que trabaja en la agricultura y tiene menos de 18 años.

Sin embargo, demostrado queda que las inversiones realizadas en el desarrollo y la transformación rural ha sacado de la pobreza a unos 750 millones de personas,  aunque últimamente, el foco ha vuelto a desplazarse a las ciudades, por las oportunidades de empleo que da la rápida urbanización.

La ecuación no es fácil. Hay que reconocerlo. No hay dinero para todo, aunque mejor cabría decir, que esos fondo existen, pero no se destinan a esos fines.



jueves, 23 de enero de 2020

¿Indiferencia?


“El mes no me llega a un buen sueldo” -Me quedé mirándolo aturdido. ¿Qué me estaba diciendo? me dije.

Con frecuencia se me hace un nudo en el estómago cuando me encuentro con gente que ya de joven, ya cincuentón están irremisiblemente apuntados en el paro. Algo en mí se rebela cuando sigo encontrando a quienes duermen en suelo tan duro y húmedo como la carretera. Sí, les llevo un bocata y un café con leche. ¿Pero qué soluciono con esto?

Nunca he entendido por qué nuestra vida tiene que reducirse a una cosa llamada economía y que nos la explique gente que les sobra pasta a montones. Me embrutece leer, escuchar,  tener noticias de aquel que cambia de lugar un dinero que no es suyo. Me entran ganas de ser un superdotado cuando veo cómo echan a una familia de su casa y sus lágrimas no sirven de nada.

Y no entiendo ni comprendo a los que estas cosas les da lo mismo.