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viernes, 22 de enero de 2021


El presidente de Uganda, Kaguta Museveni se dirigió no hace mucho a las personas que no están dispuestas a cuidarse durante este período de cuarentena por el COVID-19 con las siguientes palabras:


Dios tiene mucho trabajo, tiene que cuidar a todo el mundo. No puede estar aquí en Uganda cuidando idiotas... En una situación de guerra, nadie le pide a nadie que se quede en casa. Usted se queda en casa por elección. De hecho, si tienes un sótano, te escondes allí, mientras persistan las hostilidades. Durante una guerra, no insistes en tu libertad; voluntariamente la abandonas a cambio de sobrevivir. Durante una guerra, no te quejas del hambre. Si tienes hambre, rezas para sobrevivir, para poder volver a comer algún día. Durante una guerra, no discutes sobre tu derecho de abrir tu negocio. Cierras tu tienda, sin pensarlo, corres por tu vida y rezas para sobrevivir a la guerra. Esperando volver a tu negocio, rogando que no haya sido saqueado o destruido por el fuego de un mortero. Durante una guerra, estás agradecido con los Dioses, por ver otro día en la tierra de los vivos. Durante una guerra, no te preocupas si tus hijos no van a la escuela. Ruegas para que el gobierno no se los lleve a la fuerza para entrenarlos como soldados en las instalaciones de aquella escuela que ahora convirtieron en depósitos militares.


Bueno el Mundo se encuentra actualmente en un estado de Guerra. Una guerra sin armas y balas. Una guerra sin soldados humanos. Una guerra sin fronteras. Una guerra sin acuerdos de alto al fuego. Una guerra sin una sala de guerra. Una guerra sin zonas sagradas. El ejército en esta guerra no tiene piedad y ni bondad humana. Es indiscriminado: no respeta a los niños, a las mujeres ni lugares de culto.


Este ejército no está interesado en botines de guerra. No tiene intención de cambio de régimen. No le preocupan los recursos minerales valiosos debajo de la tierra. Ni siquiera le interesa la hegemonía religiosa, étnica o ideológica. Su ambición no tiene nada que ver con la superioridad racial. Es un ejército invisible, despiadado y despiadadamente efectivo. Su única agenda es una cosecha de la muerte. Solo se sacia después de convertir el mundo en un gran campo de muerte. Su capacidad para lograr su objetivo no está en duda. Sin máquinas terrestres, anfibias y aéreas, tiene bases en casi todos los países del mundo. Su movimiento no se rige por ninguna convención o protocolo de guerra.


En resumen, es una ley en sí misma. Es el coronavirus. También conocido como COVID-19. Afortunadamente, este ejército tiene una debilidad y puede ser derrotado. Solo requiere nuestra acción colectiva, disciplina y paciencia. El COVID-19 no puede sobrevivir al distanciamiento social y físico. Solo prospera cuando lo enfrentas. Le encanta ser confrontado. Capitula frente al distanciamiento social y físico colectivo. Se inclina ante una buena higiene personal. Es impotente cuando tomas tu destino en tus propias manos, manteniéndolos desinfectados tan a menudo como sea posible.


Este no es un momento para llorar por el pan y la mantequilla como niños mimados. Obedezcamos y sigamos las instrucciones de las autoridades. Aplanemos la curva COVID-19. Ejercitemos la paciencia. Seamos los guardianes de nuestros hermanos. En poco tiempo, recuperaremos nuestra libertad, nuestra empresa y nuestra socialización.


En medio de la EMERGENCIA, practicamos la urgencia del servicio y la urgencia del amor por los demás.





domingo, 27 de septiembre de 2020

El elefante y la lluvia (Leyenda centroafricana)

Se dice que hace muchos años, un elefante le dijo a la lluvia que seguramente estaba muy contenta porque gracias a ella, todo era verde y aparecían las flores.

Pero luego de esto la retó preguntándole que qué pasaría si el elefante comenzara a arrancar las plantas. La lluvia se molestó y le advirtió que, si lo hacía, dejaría de mandar agua a la tierra. El elefante no escuchó y comenzó a pisotear las flores y derribar los árboles hasta no dejar nada en pie. Entonces la lluvia dejó de mandar agua.


Un día, el elefante comenzó a tener mucha sed. Estaba tan sediento que habló con el gallo para pedirle que fuera a hablar con la lluvia y le pidiera agua. La lluvia aceptó. Mandó agua sobre la casa del elefante y se formó un charco, pero el elefante no dejó que ningún otro animal bebiera agua de ahí. Llegaron muchos animales sedientos, pero el gallo, a quien el elefante dejó de guardián, no les dejó beber.


El león no escuchó y le dijo que él de todos modos tomaría agua del charco. Al hacerlo, los demás animales decidieron hacer lo mismo. Cuando el elefante volvió, ya casi no quedaba agua. Pero no se enfadó, y en lugar de eso se dió cuenta lo egoísta que había sido cuando todos necesitaban agua.


La lluvia se dio cuenta de esto y decidió volver a mandar agua a la tierra, lo que hizo que todo volviera a brotar. Desde entonces todos saben que el agua se debe cuidar y compartir.





viernes, 12 de junio de 2020

Africa. Futuro

Los afrodescendientes están, por así decirlo, condenados a la excelencia y a la conquista del poder económico y político dondequiera que vivan.

No se debe esperar salvación ni compasión de un sistema fundado desde el siglo XV sobre el saqueo de África y la esclavitud o inferioridad de sus descendientes. ¿Por qué quieres que este sistema acepte su propia pérdida?

No estoy hablando de los pueblos, al designar el sistema, que aspiran solo a la paz y la fraternidad, sino a los estados y grupos de interés que los dirigen.

Estos sistemas oprimen a sus propios pueblos. 63 presidentes africanos han sido asesinados desde la independencia en la década de 1960, porque este sistema está convencido de que solo el saqueo y la explotación de los afrodescendientes le permiten sobrevivir.


África casi no tiene fábricas de armas y, sin embargo, el mismo desastre que se creó para generar conflictos fratricidas entre pueblos, reinos y estados, para alimentar el comercio transatlántico y su saqueo, aún continúa. A esto se suman las estúpidas guerras de las religiones imperialistas de otros lugares, las tierras de nuestros antiguos saqueadores, donde no trabajan por la paz. Cada afrodescendiente es su hermano o hermana en el sentido literal del término, porque ninguna persona o familia en la costa oeste o este de África se ha librado del saqueo de las almas y la riqueza.


Hoy encuentro mi patrimonio cultural parcialmente perdido en Senegal, Cuba, Haití, Brasil, en todos los rincones de las Américas y el Caribe.

Estoy en mi familia en el sentido literal. Debemos promover la excelencia, la cultura, el espíritu empresarial, el poder político, la unidad, la solidaridad y la defensa de nuestros intereses en todas partes, y especialmente en África, la Madre Tierra, donde todos los afrodescendientes y todos los pueblos respetuosos son bienvenidos.

En ninguna parte de la Tierra hemos sido deportados por nuestro interés o por nuestro placer. Todas las habilidades deben ponerse al servicio de la Comunidad, la de los niños de Aduna o Dunya, el verdadero nombre de África (palabra árabe: "Ifrikiyah").

En lugar de inventar un baile estúpido cada año y limitarnos a los roles de artistas públicos, o exóticos pases y revolcarse en la tradicional fiesta de fin de semana, debemos recordar que las sociedades africanas están muy estructuradas: Tenemos la civilización más antigua del mundo.

No solo usamos cera o bazin (telas holandesas) para reclamar afrodescendientes; Tenemos una cultura mucho más profunda, rica y común que este folklore de negocios étnicos.

El africano desde los albores del tiempo y hoy está estructurado por su patronímico, la familia de su madre (matriarcado), su honor, su clan y su reino precolonial. Toque uno y él peleará sin problemas. Todo esto fue destrozado por los tratados transsaharianos y transatlánticos, pero no por la breve colonización.

Solo construimos una nación, un reino o un imperio por trabajo, determinación, solidaridad, perseverancia, la búsqueda absoluta de libertad, fe y combate, al servicio de una causa superior a nuestra propia vida.

Todavía existen ciertos reinos medievales africanos precoloniales y los africanos nunca han olvidado a sus hermanos y hermanas separados de nuestra familia.

¿Te imaginas por un momento que un extraño o tu vecino entran a tu casa y lo hacen, te olvidarías de tu madre, tu padre, tu hermana, tu hermano o tus hijos? La colonización duró solo un siglo en África (1860 - 1960), el comercio transatlántico de esclavos vació nuestro continente durante cinco siglos y el comercio transsahariano durante once.

Permítanos enriquecernos intelectualmente y financieramente, educar a nuestros hijos en hogares estables, gratificantes y amorosos, crear negocios, fabricar y comprar nuestros productos como una prioridad porque el jugoso negocio étnico en nuestras espaldas los vacía de su verdadero significado y calidad, comparte nuestra historia, nuestra cultura y nuestra fuerza que nos han permitido sobrevivir a todo durante siglos.

Quien conoce su Historia y falsifica su destino, no puede ser presentado por el Hombre.

"El tigre no necesita probar su tigritud; mata a su presa y la devora"
(No esperes que un sistema que tenga interés en oprimirte te reconozca como un compañero; lucha por dominarlo).

Wole Soyinka (escritor nigeriano, Premio Nobel de literatura)


martes, 26 de mayo de 2020

Día de África




El origen de esta celebración tiene sus bases desde que se realizó por primera vez el Congreso de los Estados Africanos en el año 1958. Allí se congregaron representantes de varios países. En esa cita se mostró la firme determinación de estos pueblos por liberarse de la colonización extranjera.
En esta Conferencia se propuso la celebración de un Día de la Libertad Africana y a partir de ese momento, se continuaron efectuando los encuentros entre los distintos jefes de estado del Continente Africano, donde nace la llamada Organización para la Unidad Africana el 25 de mayo de 1963 y que posteriormente se cambiaría a Día de África.

En las últimas décadas, el continente africano ha sido merecedor de grandes avances, sobre todo, en el sector económico. De acuerdo a las últimas cifras, se ha podido comprobar que se ha producido un desarrollo significativo, que ha permitido, que las mujeres tengan un papel participativo en la economía, que le ha abierto las puertas y estar incluidas en el ámbito y desarrollo empresarial.

Otro logro significativo para los países de este continente, ha tenido que ver con la descolonización. Esto ha sido en gran parte, gracias a la Organización de Naciones Unidas, la cual ha sumado esfuerzos para que esto se transformara en una realidad. Hoy se puede decir, que África ha logrado su independencia del colonialismo.

Por otro lado, el rol de la mujer, se ha reivindicado en un gran número de países africanos. Con el paso de los años han comenzado a ocupar cargos importantes en la política, la economía, la cultura y la ciencia, lo que ha significado una mayor igualdad de género.

lunes, 25 de mayo de 2020

Ununtu en tiempo de coronavirus (Día Mundial de áfrica)

Alguna vez tendríamos que tener conciencia de que vivimos en un mundo global, donde los fenómenos  globales no guardan ni respetan las fronteras, pero la solución depende del enfoque y las premisas de donde partimos.  África es el continente de la resilencia, su capacidad de superar las dificultades a lo largo de la historia es proverbial. Pudo superar la trata y el tráfico de esclavos por el Índico y posteriormente por el Atlántico hacia Europa y América. Con posterioridad sufrió el embate del colonialismo europeo, con efectos devastadores sobre sus habitantes. Las fronteras marcadas con escuadra y cartabón desde los despachos por los europeos, dividieron pueblos y familias para siempre. La reconstrucción de las viejas estructuras sociales y económicas, generan más problemas y la aparición de nuevos modelos y estrategias de colonización, hacen muy difícil mirar con optimismo al continente africano. Pero ya sabemos que África siempre se recupera de los atropellos, igual que otros pueblos del mundo.

Un instrumento útil para la recuperación es la transmisión de la cultura y el respeto a viejas consignas y reglas de convivencia. El uso del “nosotros” en el sentido comunitario, sustituyendo al “yo” individualista. La palabra es el vehículo y sostén de estos valores, que se transmiten a través de los cuentos y la práctica del UBUNTU, un cuento de los pueblos Ndowe-Bomanga, es decir, de los pueblos africanos de la zona atlántica, viene como anillo al dedo ante la pandemia por coronavirus.

Así comienza el cuento:

En los tiempos pasados, los animales de la selva, de los ríos y del mar, vivían en comunidad y practicaban el Ubuntu. La singularidad era solo para identificarse ante el otro. Los animales del cielo tenían alas y volaban, los terrestres tenían patas, caminaban por el suelo y podían trepar por los árboles. Los animales que vivían en el agua de los ríos y en el mar nadaban. También había animales que podían vivir en varios medios. Pese a tener distintas capacidades, todos los animales tenían claro que vivían en un mundo común y que tenían que respetar y cuidar en todo momento de todos y de cada uno al mismo tiempo. Como suele suceder, hubo un animal que un día se negó a respetar la consigna del Ubuntu, comenzó por no participar con los demás y así vivió sin hacerse cargo de los problemas de la comunidad; se trataba del murciélago. Cuando le convocaban para el entierro de algún miembro de la comunidad, se negaba, argumentando que la diferencia que mantenía le impedía ayudar. Si era un pez, argumentaba que él era un animal de volaba. Cuando el difunto era un pájaro, decía que no podía participar ya que no tenía plumas, pese a poder volar. Si el finado era un animal terrestre, argumentaba que no podía acudir por que él vivía en el aire. Pasaron los días y murió la madre del murciélago. Se vio en la necesidad de convocar al resto de los animales del medio para enterrar a su madre y celebrar el funeral en comunidad. Fue llamando a los animales de distintos medios; los peces dijeron que no podían, ya que el murciélago no vivía en el agua. Los pájaros admitieron su cercanía ya que el murciélago volaba, pero no tenía plumas como el resto y no tenía pico, tampoco podía huevos. Los animales terrestres también admitieron cierta cercanía ya que tenía piel y cara similar a ellos, pero no caminaba como ellos. Desesperado y en soledad, bajó al suelo para cavar la fosa donde iba a enterrar a su madre, como tardaba mucho y la norma era que el entierro tenía que ser de día, el murciélago pidió desesperado al sol que se detenga para poder enterrar a su madre de día. La respuesta del sol fue tajante, nadie puede detenerme para sus asuntos particulares, ya que tiene otras obligaciones con la naturaleza, son los animales quienes deben ajustarse a su horario. El murciélago desesperado enterró a su madre de mala manera y sin funeral comunitario. Desesperado, juró despedirse del sol y del resto de la comunidad de animales del medio. Es por esta razón por la que duerme de día para no ver al sol y colgado boca abajo para vigilar la tumba de su madre.

El murciélago había perdido el UBUNTU y se condenó así mismo a vivir soledad alejado del resto de los animales.


 La actual pandemia que afecta a todo el planeta, no debería tener soluciones parciales y egoístas; Una alternativa posible es la aplicación de los principios y reglas que ayudaron a Africa a superar los problemas a lo largo de la historia. El Ubuntu.

“YO SOY NOSOTROS Y VOSOTROS SOIS YO”

Feliz día de Africa, querido hermano.

Ubuntu para ti y los tuyos.

domingo, 24 de mayo de 2020

Un punto de vista diferente

Onojo nació un día de mercado. Había llovido tanto durante dos días que no había ninguna manera de conseguir transporte alguno para ir al centro de maternidad en la cuidad. El vecino de Noka, Alime, no tuvo ninguna elección y la llevó a la asistente de maternidad tradicional que vivía a cinco minutos de su calle.
Mientras masticaba hojas verdes, la primera cosa que la asistenta dijo al tocar la barriga de Noka fue “Este bebé va a ser especial”.

- Tu bebé no nacerá ahora, vendrá cuando esté preparada".

Y fue verdad, ya que los dolores de Noka pararon y volvió a casa.

Esa noche le contó la historia a su marido, un granjero que plantaba batatas y yucas en la tierra de la familia, a unos 20 kilómetros de su casa. Era un hombre trabajador y su cosecha duraría más de medio año sino fuera porque tenían ocho hijos a los que alimentar.

- ¿Especial? -escupió mientras su gigante nariz se expandía como un neumático siendo bombeado-. Lo único especial que tienen estos niños es la cantidad de comida que son capaces de ingerir. No me puedo creer que ya no tengamos omu Abacha. -Claramente desinteresado en lo que su mujer le estaba diciendo, soltó un bostezo mientras que se rascaba su muslo ruidosamente-. Tráeme mi cena, Kocho.

Noka le puso delante su cena de ñame tostado y pimienta con aceite; no volvió a hablar del tema. Los dolores de parto volvieron a comenzar al día siguiente. Ujah, el marido de Noka, que prefería marcharse hacía la plantación al amanecer para evitar el fuerte sol, había salido ya de casa.

Los dolores no duraron mucho tiempo y en cuanto llegó a la casa de la asistente de maternidad tradicional le informó de que estaba segura que ya había llegado la hora de dar a luz. La asistente comenzó a susurrar encantamientos mientras aplicaba una mezcla en la barriga de Noka; todavía estaba aplicando la mezcla cuando el bebe de Noka salió hacia la bolsa de hierbas.

Onojo no lloró al principio.

La asistente golpeó al bebe tan fuertemente en las nalgas, que se podían ver las marcas de sus dedos en la piel del pequeño. Pero Onojo seguía sin llorar. La asistente hizo sonar la alarma y su jefa entró corriendo y roció el aire con polvo que picaron a las fosas nasales como pimiento amarillo; y Onojo estornudó inmediatamente y comenzó a llorar.

Era de verdad tan pequeño que parecía una de las bolsas que Igbo Paul vendía en su tienda en frente de la casa de Noka. Noka supo entonces que su tamaño fue la razón por la cual las enfermeras del hospital no le creyeron cuando las dijo que estaba de más de 9 meses.

- Este no es ni el primero, ni el segundo, ni el tercero, ni el cuarto, ni el quinto embarazo -le dijo Noka a la enfermera mientras contaba con sus dedos.

Otra cosa que Noka notó mientras su bebe crecía era que las manos y los pies de Onojo se inflamaban de vez en cuando. A ninguno de sus otros hijos le pasaba algo que fuera similar. Un día, cuando la inflamación estaba fatal, Noka llevó a Onojo a la farmacia. Pero lo único que le dijo el farmacéutico fue que se dejara de preocupar y le diese bien de comer a su hija y todo se arreglaría.

Pero una mañana que la inflamación había triplicado el tamaño habitual, Noka llevó a su bebe al Profeta del pueblo, que era conocido por sus poderes sobrenaturales. Podía ver el futuro y también el pasado. Se decía que era capaz de curar cualquier enfermedad. Noka estaba convencida que podía ayudar a Onojo.

Inmediatamente después de entrar por la puerta, el profeta acudió a Noka y le dijo que la había estado esperando. Sin ningún tipo de preámbulo, el profeta comandó a Noka que se pusiera de rodillas y comenzó una serie de rezos en una lengua desconocida. Sin poder aguantar más el dolor, Noka se puso en pie.

- ¿Por qué te pones en pie? -preguntó el hombre como si acabase de ver la resrección de un hombre muerto. Noka no respondió- - "¿Sabías que estaba en medio de una conversación sobre tu hijo con los espíritus? ¿Sabes lo que planean hacer?
- Por favor, perdóneme -suplicó Noka-. Mi cuello me dolía y mis rodillas también.
- ¿Qué tipo de escusa es esa? -preguntó después de haberse recuperado del shock que su respuesta le había producido- ¿Eres tan vaga que no puedes aguantar un pequeño rezo? Este niño es del mar. Va a haceros la vida imposible porque está enfermo y luego se marchará. Después de mirar su brillante reloj, el profeta le dijo que se fuera y que volviese en dos semanas-. Pon tu ofrenda en la cesta y vete.

Noka puso 20 Naira y se dio la vuelta, pero el profeta le dijo que pusiese más.

- Este hombre tiene que ser un verdadero hijo de Dios. Ha conseguido que Onojo deje de llorar y se había quedado dormido durante los rezos. Esto era una clara confirmación de los poderes del profeta.

Después de contarle a su marido la visita al profeta, éste le contestó desinteresadamente que porque estaba obsesionada con las manos de la niña.

- Olvídate de esto Noka, porque sé que me acabarás pidiendo dinero y yo no tengo dinero para darte.

Después de dos semanas, Noka volvió a ver al profeta, que le dijo que la familia del agua de Onojo le quería de vuelta y que podía negociar con ellos si Noka le pagaba 20.000 Naira.

- ¡Eleeee! -gritó Noka, llevándose las manos al pecho como si le acabase de dar un infarto-. ¿De dónde voy a sacar 20.000 Naira? Por favor no se ofenda, ¿ pero le puedo traer ñames y judías?.
- Mira señora, soy un hombre muy ocupado, no tengo tiempo para esto -contestó el profeta. ¿Qué te crees que van a hacer los espíritus con judías y ñames, cocinar la cena? ¿De dónde eres, de Júpiter? No te queda mucho tiempo señora. La estación de lluvia está acercándose y como su hija es una niña del agua los espíritus se la querrán llevar.

En cuanto empezaron las lluvias, la niña se puso mala otra vez, y fue hospitalizada durante cuatro días.

- Por favor Ujah, el profeta tenía razón, tenemos que darle los 20.000 Naira. Mira esta enfermedad".
- La veo, Noka -respondió Ujah agitadamente-. Pero no puedo sacar 20.000 Naira aunque me cojas de las orejas y me pongas boca abajo.

Al día siguiente Noka se dirigió hacía el profeta y le dijo que si le podía dar 5.000 Naira porque no tenía más. El profeta le dijo que claramente no se estaba tomando la enfermedad de su hija seriamente. Noka se dirigió hacía el hospital, donde había por lo menos 50 personas esperando para ver al doctor. Cuando finalmente le tocó, este le comunicó que su hija padecía una neumonía severa.

- ¿Nemo? ¿No es ese el pez que la señora de la ONG le dio a mis hijos en navidad? ¿Qué tiene que ver mi hijo con un pez? -preguntó Noka.
- Señora, la neumonía no es un pez -respondió el doctor-. Significa que su hija tiene una infección en los pulmones.
- ¿Una infección? ¿Eso qué es?
-- Una infección es un germen que se encuentra en el pecho de su bebé y el fluido ha...
- ¿Agua?" -interrumpió Noka. ¿Hay agua en sus pulmones?

A partir de esa pregunta Noka dejó de escuchar al doctor y se convenció que el profeta tenía razón, ya que había dicho que Onojo era un niño del mar. Incluso este doctor que no era un profeta había confirmado lo que le había dicho. Lo único que ahora preocupaba a Noka era intentar escaparse con su hija del hospital para poder llevarla con el profeta, ya que sabía mucho más que este doctor que no tenía ni idea y solo utilizaba palabras formales.

Las palabras formales no curaban, pero los poderes sobrenaturales sí.

Ayibu Makolo

sábado, 14 de abril de 2018

Sorpresa

Era el mayor de los herederos de una finca agrícola. Echaba una mano en todo lo que podía. Pero nunca quiso que desde pequeño le marcasen este destino. Estudió, hizo oposiciones y hacía un año que le habían nombrado jefe de la policía local de su zona. Una mañana al llegar a casa de sus padres llegó también uno  de los hijos del capataz. 
Gritaba al bajarse del coche: ¡Guerra en Europa! ¡Guerra en Europa! EEUU,  Rusia y  siria, el país donde ha habido más muertos por causas bélicas en los últimos años.

Enfrascado en pensamientos  que la confusa noticia pudiera acarrear, no se percató de que un coche llegaba a toda velocidad por el camino de tierra. Lo conducía una mujer – su ex que  le presentí por las buenas un bebé:

- Es tuyo, tuyo y mío. Acuérdate de la primavera del año pasado, cómo y dónde y con quien celebraste el equinoccio. Tiene tres meses. Yo tengo que hacer otras cosas porque me han invitado a actuar en el equinoccio de la capital y quiero aprovecharlo.

La mujer se metió rauda de nuevo en el auto y arrancó a toda mecha. Él, con el chiquillo en brazos, la llamaba a gritos pero ya no podía hacer nada. Bajo los ojos hacia la criatura que tenía apoyada en el pecho. El pequeño hizo un puchero y comenzó a llorar. En ese momento cuando se acordó de los días pasados en casa de la Bea, al comienzo de la primavera y lo que disfrutó. Era lo que hasta el momento había sentido y contado. Pero hoy, sintiéndose padre con aquel bulto llorando que era sangre de su sangre, sintió un inmenso remordimiento.

Una nueva vía comenzaba para él. Comenzó a mirarlo de otro modo. Y una leve sonrisa salió de su rosto. Levantó la vista hacia lo alto de la casa del padre y vio revoloteado las palomas fuera del palomar. Subió con su hijo al tejado de la casa. Puesto de pie, levantó el niño hacia el horizonte. Y a voz en grito exclamó: como el sol cruza ese horizonte para llevar luz a los que están detrás del el, así también, tú, hijo mío, volarás tan alto como esas nubes que nos protegen. Y tomando la mano del niño que sostenía la rosa que habían comprado entró en su casa no sin antes plantar en una hermosa maceta la flor de su hijo. “Este eres tú, y verás, con nuestros cuidados, como estarás cuando tengas la edad de estas  mariposas.





martes, 28 de noviembre de 2017

África para los africanos

De Ghana, en África, a Massachusetts hay un buen salto en el espacio. Y Kwami Williams lo logró en 2002 después de conseguir una beca para estudiar allá. Ya preparado, y pudiendo aquedar bien instalado en EEUU con un empleo de categoría y un sueldo millonario. regresó a su país en 2012.

Tenía una idea: ayudar a su pueblo a sacar el mayor partido del árbol moringa de cuya fruta, al igual que el lico r de almendras, se extraían muchos beneficios para la salud. Y así creó MoringaConnect, una empresa para aumentar el potencial de la cadena de producción y crear nuevos empleos en las zonas rurales, desarrollando así soluciones empresariales que dieran respuesta a los desafíos que tienen que hacerle frente los pobres y marginados del continente africano. Desde las cosas más sencillas como que las muñecas Barby, hechas y fabricadas ahora en África, y con su propio color negro hasta las tvs locales pasando por unos sencillos auriculares.

Y así MoringaConnect se convirtió en la primera empresa africana especializada en la transformación, valorización y diversificación de este cultivo. Todas las mañanas, al llegar a la empresa, los diez primeros minutos los empleados observaban cómo Kwami Wiliams, desplegando sobre la pared un gran mapa de África en blanco y negro señalaba los puntos de expansión que cada día crecían en todas las direcciones dada la creación también de una tienda online. Había estudiado ingeniería espacial y se dedicaba ahora a la agricultura, desarrollando una nueva tecnología que permite hoy a los pequeños productores combinar la siembra de este árbol con otros cultivos agrícolas, lo que supone una doble oportunidad de aumentar sus ingresos.


En definitiva, una fórmula más que nos permite comprender que son los africanos los únicos que salvarán a África, liberándolos de aquellos que explotan sus riquezas naturales, pero llevándose sus productos al extranjero donde los que la han trabajado son cada día más pobres.