Mostrando entradas con la etiqueta independencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta independencia. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de febrero de 2018

Vivir por libre


Vivía al lado del mar en una pequeña casa diseñada por él hace sesenta años en una cueva vacía de un pequeño montículo. Los “municipales” no han podido sacarle de allí. Su intuición aventurera le hizo un hombre prevenido. Y a poco de que el barquito en que viajaba lo dejara allí, por haberse equivocado en el seguimiento de la carta o mapa d navegación, un algo rondó su mente que lo llevó a la municipalidad y presentando un documento muy bien escrito –era todo un hombre de estudios- logró que se lo firmaran concediéndole la propiedad.

No. No es un vagabundo. Nos lo cuenta un vecino suyo de toda la vida que lo vio llegar a la costa. Así lo parecía cuando llegó aquí aquella noche. Lo recibimos con una vieja manta de invierno y una taza de leche caliente, revuelta en un envase, donde quedaban unos restos de coca cola. Vea usted por dentro lo limpia y ordenada que está la casa. No tiene comparación con lo que usted ve por fuera.

Solía pasear mucho por la orilla del mar de quien se hizo su familiar, como él dice. Duerme poco. Tres horas y el resto pinta, lee, escribe. Eso sí para la tecnología es un desastre, sólo sabe darle a las teclas. Mi nieta, sigue diciendo el vecino, le sugirió que para ir más de prisa con el portátil que recién se había comprado, le incorporase un ratón. A la tarde nos tocó en la puerta enseñándonos una ratonera que se había comprado y dentro su habitante, preguntándole a mi nieta: ¿Vale este ratón para lo que me dijiste de añadirle al portátil?



viernes, 22 de septiembre de 2017

Debe ser...

Que  no tengo motivos de quejas
Debe ser que en mi ciudad todo huele a nuevo
Debe ser que por aquí todos los jubilados cobran la pensión máxima, que mis parados son parásitos indeseables y los tuyos hacendosos trabajadores, frustrados por la falta de oportunidades.
Debe ser que los corruptos que hay por allí son menos corruptos que los que tengo por aquí.
Debe ser que por aquí nos merecimos la crisis –como a quien le llegan las plagas de Egipto- y la parte que a ti te tocó fue más dura y tienes más motivos para quejarte que yo.
Debe ser que yo estoy ciego y sigo pensando que hacer la guerra cada uno por su cuenta es más eficaz –al menos para ti- que hacerla juntos.
Debe ser que en tu tierra saben multiplicar el pan y los peces y por aquí solo vivir de la sopa boba del estado.
Debe ser que los muertos que hubo por allí en aquella vieja guerra son muertos más dignos que los que pasaron por las armas por aquí.
Debe ser que tu pasado motiva más tu orgullo que el mío, teniendo como tienen tanto en común.
Debe ser que es más fácil levantar nuevas fronteras que hacer desaparecer las que ya hay.
Debe ser que la solidaridad entre los pueblos cotiza a la baja.


Quizás es que la vida en común es una de esas ecuaciones de suma cero que nunca supe resolver.


domingo, 25 de junio de 2017

El Insurrecto

Le llaman el insurrecto. Y son muchos los que no entienden por qué ese nombre que le han puesto.

Está contra todos y contra todo. Difícil encontrar en él algún dato, hecho, situación en la que pueda estar de acuerdo con cualquiera de nosotros. Para nada está de acuerdo con nada.

Así, entre otras cosas, no celebra el solsticio de verano, porque no encuentra diferencia alguna con el otoño. Una estación más, una estación menos. Le daría igual que todo el año fuera el tiempo igual. Le da lo mismo que llueva, nieve o haya calor. Eso sí protestará cuando sale a la calle sin abrigo en invierno (que él al parecer confunde con el verano) y cuando ya no sabe que quitarse de encima por el calor que hace. Por eso, con toda normalidad, pasó tres días en Suecia el invierno pasado y nunca se puso una blusa con manga y mucho menos una rebeca o abrigo cualquiera. En camisilla sin mangas y el pecho en fase de descubierto.

Pasa de dioses y de héroes. Lo que cuentan en historia son eso nada más: historias, leyendas, cuentos con los cuales se apacigua a la gente diciéndoles en el fondo que otros tiempos fueron peores. Eso sí, mejor contar con los horóscopos sobre todo cuando anuncian desgarros e infortunios. Sus pies no pisarán mezquitas ni templo alguno, pero sí se parará a meditar y ejercitar la contemplación allí donde tengan o sientan animales sagrados.

No tiene motivos para pararse a pensar el por qué de tantas y tantas cosas, considerando ello como una pérdida de tiempo.


El insurrecto cruzará como un relámpago su breve certidumbre y se estará allí lejos de la Meca y de Jerusalén y de  todo poder. Y, sin embargo, muchos siguen preguntándose por qué le llaman el insurrecto.