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domingo, 28 de noviembre de 2021

Almudena Grrandes (Madrid, 1960 - Madrid, 2021)

 Inteligente, sensible, cuentan que excelente conversadora... así era la Almudena Grandes que ayer mismo nos dejara por sorpresa, después de que hace pocos meses pusiera en conocimiento de todos que un cáncer de pecho se había hecho fuerte cerca de su corazón. Pero nadie esperábamos un desenlace tan rápido.


Era, de algún modo la cronista de una época difícil, la de la posguerra, la de los años de silencio y cabeza gacha; la que traía a la memoria a la gente común que vivió aquellos años, a menudo, como héroes anónimos de esfuerzo y sufrimiento. Pero también fue la cronista de la esperanza de esa gente, que apretó los dientes y no perdió la dignidad ni en la derrota.


Periodista, escritora, columnista, comunicadora… Todo eso y mucho más: testigo.




viernes, 22 de junio de 2018

Cuarto Poder


Hasta verano del pasado año ambos trabajaban en la cadena pública informativa Sunn en la sección de prensa. Información veraz, comunicar lo que acontece, contar lo que pasa…   esas expresiones eran la norma de trabajo, la plasmación de sus ideales profesionales, aun sabiendo que no siempre se transmite la verdad desde la objetividad.

Pero ellos sabían también sabían a lo que se atenían: Cambio político en la comunidad, cambio en la comunicación. Aquí -unas veces desde la izquierda y otras desde la derecha, no es extraño recibir vapuleos de cerebro para que se repita, cual correa de transmisión, el pensamiento de los de arriba.

Aquel día que volvieron a verse, en el bar de enfrente de los locales del periódico, después de un largo año. Recordaron  al gran Kapuscinki cuando dejó bien claro que, desde que se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante. Cuando  aquella noche  tuvieron que anunciar la victoria en las urnas del Partido “X” fueron conscientes que en la rifa tendrían dos números: la regulación de plantilla o la precariedad laboral. Menos mal, se felicitaban ambos, nos tocó lo primero. De lo contrario hoy estaríamos con la mayor incomodidad del mundo como si estuviéramos pisando un campo minado, cuya explosión hubiese afectado sobe todo nuestro cerebro.

Domesticar a la prensa ha sido siempre uno de los puntos en el subconsciente de cualquier programa político. Sirvió aquel encuentro para compartir lo que hacían y lamentarse de cómo muchos profesionales se han ido quedando en la cuente y hay quienes, estando tan capacitados como los demás se han dedicado a otros menesteres, dejando atrás el teclado o el micrófono. Ganarse el pan es algo necesario pero, como dijo Albert Camús, no desde el servilismo.

Hicieron repaso mental de los compañeros que habían ido saliendo de la redacción y alguna que otra anécdota de los viejos -y buenos…- tiempos, pero ya ni siquiera se pararon a recordar la causa concreta por la que acabaron yéndose. Al fin y al cabo, siempre era por falta de libertad o por motivos pretextos económicos alegados desde los despachos de la última planta. O una cuidada y sutil mezcla de ambos argumentos…





Nota: No es "pura coincidencia el link que os añadimos aquí: La Vanguardia’ bajará un 6,5% el sueldo de sus trabajadores
Desde principio de la crisis, noticias como ésta se han vuelto casi recurrentes en la mayoría de grandes medios de comunicación (el País, El Mundo, Público, Canal Nou, etc.). No es una excepción. Es ya una costumbre.