Mostrando entradas con la etiqueta vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vida. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de mayo de 2022

El rincón de los recuerdos

 Ninguna casa o departamento se exenta del rincón de los recuerdos, sea un cuarto, una recamara vacía, un clóset, una esquina; cualquier lugarcito donde solemos guardar fotos, detalles, artículos y cosas semejantes que nos hacen viajar al pasado algunas veces alegre otras veces triste, pero que de alguna manera disfrutamos.


Mi mamá guardaba unas maletas viejas, de esas de metal, cuadradas. Ahí guardaba los primeros vestidos de mis hermanas mayores, retratos de mi padre, recuerdos de bautismos, cartas y muchas cositas que de cuando en cuando sacaba y que o bien le provocaban sonrisas o le sacaban alguna lágrima evocando sus memorias.


Conforme pasaron los años, la emoción de que mi mamá nos contara las historias al ir sacando cada cosa cuando abría las maletas, se fue desvaneciendo, quedando en el olvido. Crecimos, nos casamos y formamos nuestras familias y poco a poco fuimos haciendo nuestro rinconcito de los recuerdos, conservando fotos, detalles, objetos para evocar nuestras propias memorias.





Nuestra niñez, adolescencia y madurez van pasando de prisa sin darnos cuenta y poco a poco volvemos a nuestro rinconcito para detenernos un poco en el tiempo y volver a vivir, a reír, a llorar, a meditar en lo que hemos hecho, cómo fuimos y lo que pensábamos entonces, haciéndonos un montón de preguntas.


Si tenemos la suerte de vivir muchos años y forjar bonitos recuerdos, esos momentos se hacen atesorables y los buscamos con avidez, con añoranzas y melancolía. Si además tenemos la suerte de gozar de buena salud y buena memoria, lo disfrutamos y compartimos sin pensar si a las nuevas generaciones les interesa o no, solo lo compartimos y lo disfrutamos, pero si llegamos a viejos con demencia senil, alzhéimer o algún otro problema de memoria, todo aquello se pierde con el tiempo. Los objetos pierden el valor que alguna vez les dimos y se convierten en basura acumulada. Esos rinconcitos dejan de tener valor si no se lo transmitimos a otros.


Recordar el pasado no es nada más “volver a vivir”, es fortalecer nuestras raíces, tener los pies en la tierra sabiendo de dónde venimos y lo que somos ahora, es reconocernos tal como realmente somos en el presente, es también pasar la estafeta a otros. Algunos recuerdos es sano olvidarlos, pero también otros son buenos para alimentar nuestra alma de alegría. Una pequeña dosis de pasado puede estabilizar nuestro presente, si lo recordamos con sabiduría.


Se dice que hay que vivir el presente, y eso está bien, pero nunca olvidemos nuestras raíces para tener los pies firmes en la tierra, pero también procuremos soñar un poco con el futuro para avivar nuestra esperanza. Vivir solo el presente sin aprender del pasado y sin anhelar el futuro, me parece una existencia vacía, sin sentido y poco sabio.

 

¿Alguna vez has compartido con los tuyos, los que amas, tu rincón de los recuerdos?

martes, 11 de enero de 2022

Desde mi balcón

 Tendida en la tumbona en mi balcón cogiendo sol, por eso de la vitamina D, a cuenta ahora del Ómicron, me viene a la memoria cuando lo hacía confinada por la primera ola de la pandemia... Esta vez hay un cambio abismal con el exterior de entonces. 

Ahora se oyen las campanas de la iglesia cercana reclamando fieles, coches circulando una vez integrados sus dueños, niños en la calle que juegan contentos recobrando parte de su libertad.


Antes sólo se movían los animales alegres de recuperar su naturaleza. Ahora se vuelven a conformar con lo que les dejamos quienes parecen ser más animales y menos sabios que todos ellos.


El sol brilla con todo su esplendor bajo un cielo que el astro torna de un precioso color azul. Los pájaros intentan sobresalir con sus cantos, pero ahora son ensordecidos por coches, motos y demás vehículos en un asfalto que ha cobrado vida. 


Han pasado ya las fiestas de Navidad y Fin de Año que tanto sufrimiento supone para animales y personas sensibles, quienes parecen enloquecer o morir de miedo. Pero esto no importa a un amplio resto llamado humanos. Ande yo caliente... sin que importe la gente.


Lo que no parecen percibir es que la gente la forman ellos también, y que caerán con lo mismo a lo que no les importa abocar a los demás.


Hasta los pájaros se agrupan inteligentemente en su vuelo en bandadas para ayudarse mutuamente. Deben ser animales más racionales que los que llevan su nombre.


Mientras tanto la vitamina D sigue generándose en mi organismo, a ver si conseguimos eludir de una vez a este parece ser indestructible bicho de no sé cuántas cabezas.


Mila





domingo, 26 de diciembre de 2021

Un acontecimiento al que estamos acostumbrados a diario: una mujer dando a luz una nueva vida.

Una fiesta como todas, en realidad: comer, beber, estar juntos. Música.


La costumbre de regalar a otros, como reconocimiento de los afectos, del cariño…



Y, sin embargo, hay que hace a estos días especiales -en algún lugar he leído que revolucionarios. Porque ese parto de esa mujer lo cambió todo. Y porque, en realidad, lo de menos es comer y beber, lo demás es estar juntos y poder demostrar ese efecto mágico que nos deja en el alma, esa sensación de unión, liberara con la música de esos villancicos, que pasan de generación en generación.


Sí, es cierto que algunas costumbres cambian, incluso algunas se pierden. Pero ha ocurrido siempre. Surgen otras nuevas -ni mejores ni peores: distintas-.


De lo que tenemos que ser conscientes es de que son fiestas cargadas de simbolismo, con el mismo amor (no le tengamos pudor a la palabra) de siempre.






domingo, 12 de diciembre de 2021

Carpe Diem

Un día como hoy en el año 8 a.c. murió el poeta romano Quinto Horacio Flaco, simplemente Horacio. Según los entendidos, el más grande poeta lírico....

Autor de la frase Carpe Diem (aprovecha el día). 

La frase se hizo famosa en la película “La Sociedad de los poetas muertos” a raíz de un poema del gran Walt Whitman.   



Aprovecha el día, no dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber alimentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. 


No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar al mundo.

Porque, pase lo que pase, nuestra esencia está intacta.


Somos seres humanos llenos de pasión.

La vida es desierto y es oasis; nos derriba, nos lastima, nos enseña,

nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

Aunque el viento sopla en contra, la poderosa obra continúa.

Tú puedes aportar una estrofa.


No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores, el silencio. 

La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes. Huye.


"¿Emito mi alarido por los techos de este mundo?" dice el poeta latino que tanto admiro.
Valora la belleza de las cosas simples, se puede hacer poesía bella sobre las pequeñas cosas. 


No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante.

Vívela intensamente, sin mediocridades.


Piensa que en ti está el futuro, y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes pueden enseñarte.

Las experiencias de quienes nos precedieron, de nuestros ¿poetas muertos?,

te ayudan a caminar por la vida.

La sociedad de hoy somos nosotros, los ¿poetas vivos?

No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.

viernes, 26 de noviembre de 2021

Pantone humano

En la vida no existe el blanco absoluto ni el negro perfecto. La vida es una sucesión de grises, más o menos intensos. Y está bien que sea así. Es la única forma en la que puede llegar el crecimiento personal. De hecho, las crisis sirven (…o deberían) servir para eso. Son los peldaños de una escalera.


La vida del hombre no se puede todo en los extremos, ni a nivel personal, ni a nivel colectivo. La búsqueda de la felicidad, de aferrarse a ella cuando se roza o puntualmente se consigue, es una aspiración lógica, pero una quimera que puede conducir a la melancolía.


Aceptar esa variedad de intersecciones de blancos y negros, la amalgama de colores en nuestras vidas cotidianas es parte de nuestra esencia.





miércoles, 24 de noviembre de 2021

Los autobuses no tienen marcha atrás

Cuando era niña, vivía en La Pastora, en la calle donde los autobuses giraban 90 grados para dirigirse hacia la calle Dos Pilitas. En algunas ocasiones vi a estos autobuses quedar bloqueados, atrapados por la estrechez de las calles de mi barrio. 

Llegué de alguna manera a desarrollar la creencia de que los autobuses no tenían marcha atrás; que cuando se atascaban, debían pedir una grúa. No había otra solución.


Por gracioso que parezca, nos pasa a muchos, nos quedamos atascados en una falsa creencia y se nos hace difícil retroceder y revaluar si lo que creemos corresponde o no a la verdad. Cómo el autobús nos quedamos atascados. Con el tiempo, llegué a darme cuenta que los autobuses si retroceden y que no lo hacían, en aquella estrecha calle, porque no había espacio para maniobrar. Necesitaban la asistencia de una grúa para salir con solvencia e integridad. 


Así también nos pasa. Necesitamos, a veces, de la ayuda externa, cuando nuestra simple observación y crecimiento no son suficiente, para desatascar viejas creencias. Para comprender mejor la realidad y desmantelar las viejas creencias que nos atascan, que nos impiden el avance y nos dejan atrapados en una calle estrecha. 


Nuestras creencias tienen retroceso y podemos, al desmontarlas y ser conscientes, avanzar.


Carmen Cecilia López




viernes, 12 de noviembre de 2021

¿Qué pasaría?

¿Qué pasaría si un día despertamos dándonos cuenta de que

somos mayoría?


¿Qué pasaría si de pronto una injusticia,

sólo una, es repudiada por todos,

todos que somos todos, no unos,

no algunos, sino todos?


¿Qué pasaría si en vez de seguir divididos

nos multiplicamos, nos sumamos

y restamos al enemigo que interrumpe nuestro paso?


¿Qué pasaría si nos organizáramos

y al mismo tiempo enfrentáramos sin armas,

en silencio, en multitudes,

en millones de miradas la cara de los opresores,

sin vivas, sin aplausos,

sin sonrisas, sin palmadas en los hombros,

sin cánticos partidistas,

sin cánticos?


¿Qué pasaría si yo pidiese por vos que estás tan lejos,

y vos por mí que estoy tan lejos,

y ambos por los otros que están muy lejos

y los otros por nosotros aunque estemos lejos?


¿Qué pasaría si el grito de un continente

fuese el grito de todos los continentes?


¿Qué pasaría si pusiésemos el cuerpo en vez de lamentarnos?

¿Qué pasaría si rompemos las fronteras

y avanzamos, y avanzamos,

y avanzamos, y avanzamos?


¿Qué pasaría si quemamos todas las banderas

para tener sólo una, la nuestra,

la de todos, o mejor ninguna

porque no la necesitamos?


¿Qué pasaría si de pronto

dejamos de ser patriotas para ser humanos?

¿No sé... me pregunto yo,

qué pasaría?

 

Mario Benedetti







miércoles, 10 de noviembre de 2021

La Carta

Todas las mañanas llego a la oficina, me siento, enciendo la lámpara, abro el portafolios y, antes de comenzar la tarea diaria, escribo una línea en la larga carta donde, desde hace catorce años, explico minuciosamente las razones de mi suicidio.

Luis Mateo Díez




martes, 9 de noviembre de 2021

No me importa que me llamen vieja

No me importa que me llamen vieja

si fui capaz de conquistar la meta,

ganándole batallas a la vida, 

sin rendirme nunca ante las penas...


No me importa que me llamen vieja

si tengo dentro tantas cosas bellas,

pues las arrugas y también las canas

no lo oculto, presumo de ellas.


No me importa que me llamen vieja.

Antes fui tallo de las ramas nuevas,

con mi savia todavía engendran.

Soy el tronco que les da las fuerzas.


¡No importa que me llamen vieja!

Ya vienen otros por la misma senda.

Mucho antes que ellos se lo piensen

sufrirán, como yo, las mismas penas.


No me importa que me llamen vieja

si tengo nietos que mi vida alegran.

Les doy la paz de mi vejez serena

cómo saben hacerlo las abuelas.


¡Feliz por haber llegado a vieja!

Ahora soy como las ramas secas

y caliento sus hogares con la llama

Del calor que les doy con mi presencia.




En referencia al señor amigo de mi abuelo, me acordé porque la semana pasada viendo el canal Canario (que en honor de la verdad no suelo verlo…). Estaba un señor que contaba historias que había oído en sus numerosos viajes, siempre de personas mayores y lo hacia a través de un libro gigantesco como un cuentacuentos, con un montaje muy bonito.


No voy alargarme más, pero dijo una frase que había escuchado en la India: "Cuando muere un anciano a se quema una biblioteca".


Quería decirlo, la importancia de escuchar a los mayores.







lunes, 8 de febrero de 2021

Perder el miedo

ᴇɴᴄᴇʀʀᴀᴅᴀ ᴇɴ sᴜ ᴄᴀsᴀ ᴊᴜɴᴛᴏ ᴀ sᴜ ᴍᴀʀɪᴅᴏ ʏ ᴅᴏs ᴘᴇʀʀᴏs, ʟᴀ ᴇsᴄʀɪᴛᴏʀᴀ ᴄʜɪʟᴇɴᴀ, ɪsᴀʙᴇʟ ᴀʟʟᴇɴᴅᴇ, ᴠɪᴠᴇ ᴇɴ ᴇsᴛᴀᴅᴏs ᴜɴɪᴅᴏs ᴅᴇsᴅᴇ ʜᴀᴄᴇ 30 ᴀɴ̃ᴏs.


ᴄᴏɴsᴜʟᴛᴀᴅᴀ ᴘᴏʀ ᴇʟ ᴘʀɪɴᴄɪᴘᴀʟ ᴍɪᴇᴅᴏ ϙᴜᴇ ᴄᴏɴʟʟᴇᴠᴀ ᴇʟ ᴠɪʀᴜs, ϙᴜᴇ ᴇs ʟᴀ ᴍᴜᴇʀᴛᴇ, ʟᴀ ᴇsᴄʀɪᴛᴏʀᴀ ᴄᴏɴᴛᴏ́ ϙᴜᴇ ᴅᴇsᴅᴇ ϙᴜᴇ ᴍᴜʀɪᴏ́ sᴜ ʜɪᴊᴀ ᴘᴀᴜʟᴀ, ʜᴀᴄᴇ 27 ᴀɴ̃ᴏs, ʟᴇ ᴘᴇʀᴅɪᴏ́ ᴇʟ ᴍɪᴇᴅᴏ ᴘᴀʀᴀ sɪᴇᴍᴘʀᴇ: "ᴘʀɪᴍᴇʀᴏ, ᴘᴏʀϙᴜᴇ ʟᴀ ᴠɪ́ ᴍᴏʀɪʀ ᴇɴ ᴍɪs ʙʀᴀᴢᴏs, ʏ ᴍᴇ ᴅɪ́ ᴄᴜᴇɴᴛᴀ ᴅᴇ ϙᴜᴇ ʟᴀ ᴍᴜᴇʀᴛᴇ ᴇs ᴄᴏᴍᴏ ᴇʟ ɴᴀᴄɪᴍɪᴇɴᴛᴏ, ᴇs ᴜɴᴀ ᴛʀᴀɴsɪᴄɪᴏ́ɴ, ᴜɴ ᴜᴍʙʀᴀʟ, ʏ ʟᴇ ᴘᴇʀᴅɪ́ ᴇʟ ᴍɪᴇᴅᴏ ᴇɴ ʟᴏ ᴘᴇʀsᴏɴᴀʟ. ᴀʜᴏʀᴀ, sɪ ᴍᴇ ᴀɢᴀʀʀᴀ ᴇʟ ᴠɪʀᴜs, ᴘᴇʀᴛᴇɴᴇᴢᴄᴏ ᴀ ʟᴀ ᴘᴏʙʟᴀᴄɪᴏ́ɴ ᴍᴀ́s ᴠᴜʟɴᴇʀᴀʙʟᴇ, ʟᴀ ɢᴇɴᴛᴇ ᴍᴀʏᴏʀ, ᴛᴇɴɢᴏ 77 ᴀɴ̃ᴏs ʏ sᴇ́ ϙᴜᴇ sɪ ᴍᴇ ᴄᴏɴᴛᴀɢɪᴏ ᴠᴏʏ ᴀ ᴍᴏʀɪʀ. ᴇɴᴛᴏɴᴄᴇs ʟᴀ ᴘᴏsɪʙɪʟɪᴅᴀᴅ ᴅᴇ ʟᴀ ᴍᴜᴇʀᴛᴇ sᴇ ᴘʀᴇsᴇɴᴛᴀ ᴍᴜʏ ᴄʟᴀʀᴀ ᴘᴀʀᴀ ᴍɪ́ ᴇɴ ᴇsᴛᴇ ᴍᴏᴍᴇɴᴛᴏ, ʟᴀ ᴠᴇᴏ ᴄᴏɴ ᴄᴜʀɪᴏsɪᴅᴀᴅ ʏ sɪɴ ɴɪɴɢᴜ́ɴ ᴛᴇᴍᴏʀ.


ʟᴏ ϙᴜᴇ ʟᴀ ᴘᴀɴᴅᴇᴍɪᴀ ᴍᴇ ʜᴀ ᴇɴsᴇɴ̃ᴀᴅᴏ ᴇs ᴀ sᴏʟᴛᴀʀ ᴄᴏsᴀs, ᴀ ᴅᴀʀᴍᴇ ᴄᴜᴇɴᴛᴀ ᴅᴇ ʟᴏ ᴘᴏᴄᴏ ϙᴜᴇ ɴᴇᴄᴇsɪᴛᴏ. ɴᴏ ɴᴇᴄᴇsɪᴛᴏ ᴄᴏᴍᴘʀᴀʀ, ɴᴏ ɴᴇᴄᴇsɪᴛᴏ ᴍᴀ́s ʀᴏᴘᴀ, ɴᴏ ɴᴇᴄᴇsɪᴛᴏ ɪʀ ᴀ ɴɪɴɢᴜɴᴀ ᴘᴀʀᴛᴇ, ɴɪ ᴠɪᴀᴊᴀʀ. ᴍᴇ ᴘᴀʀᴇᴄᴇ ϙᴜᴇ ᴛᴇɴɢᴏ ᴅᴇᴍᴀsɪᴀᴅᴏ. ᴠᴇᴏ ᴀ ᴍɪ ᴀʟʀᴇᴅᴇᴅᴏʀ ʏ ᴍᴇ ᴅɪɢᴏ ᴘᴀʀᴀ ϙᴜᴇ́ ᴛᴏᴅᴏ ᴇsᴛᴏ. ᴘᴀʀᴀ ϙᴜᴇ́ ɴᴇᴄᴇsɪᴛᴏ ᴍᴀ́s ᴅᴇ ᴅᴏs ᴘʟᴀᴛᴏs. 


ᴅᴇsᴘᴜᴇ́s, ᴅᴀʀᴍᴇ ᴄᴜᴇɴᴛᴀ ᴅᴇ ϙᴜɪᴇ́ɴᴇs sᴏɴ ʟᴏs ᴠᴇʀᴅᴀᴅᴇʀᴏs ᴀᴍɪɢᴏs ʏ ʟᴀ ɢᴇɴᴛᴇ ᴄᴏɴ ʟᴀ ϙᴜᴇ ϙᴜɪᴇʀᴏ ᴇsᴛᴀʀ.


¿ϙᴜᴇ́ ᴄʀᴇᴇs ϙᴜᴇ ʟᴀ ᴘᴀɴᴅᴇᴍɪᴀ ɴᴏs ᴇɴsᴇɴ̃ᴀ ᴀ ᴛᴏᴅᴏs? ɴᴏs ᴇsᴛᴀ́ ᴇɴsᴇɴ̃ᴀɴᴅᴏ ᴘʀɪᴏʀɪᴅᴀᴅᴇs ʏ ɴᴏs ᴇsᴛᴀ́ ᴍᴏsᴛʀᴀɴᴅᴏ ᴜɴᴀ ʀᴇᴀʟɪᴅᴀᴅ. ʟᴀ ʀᴇᴀʟɪᴅᴀᴅ ᴅᴇ ʟᴀ ᴅᴇsɪɢᴜᴀʟᴅᴀᴅ. ᴅᴇ ᴄᴏ́ᴍᴏ ᴜɴᴀs ᴘᴇʀsᴏɴᴀs ᴘᴀsᴀɴ ʟᴀ ᴘᴀɴᴅᴇᴍɪᴀ ᴇɴ ᴜɴ ʏᴀᴛᴇ ᴇɴ ᴇʟ ᴄᴀʀɪʙᴇ, ʏ ᴏᴛʀᴀ ɢᴇɴᴛᴇ ᴇsᴛᴀ́ ᴘᴀsᴀɴᴅᴏ ʜᴀᴍʙʀᴇ.


ᴛᴀᴍʙɪᴇ́ɴ ɴᴏs ʜᴀ ᴇɴsᴇɴ̃ᴀᴅᴏ ϙᴜᴇ sᴏᴍᴏs ᴜɴᴀ sᴏʟᴀ ғᴀᴍɪʟɪᴀ. ʟᴏ ϙᴜᴇ ʟᴇ ᴘᴀsᴀ ᴀ ᴜɴ sᴇʀ ʜᴜᴍᴀɴᴏ ᴇɴ ᴡᴜʜᴀɴ, ʟᴇ ᴘᴀsᴀ ᴀʟ ᴘʟᴀɴᴇᴛᴀ, ɴᴏs ᴘᴀsᴀ ᴀ ᴛᴏᴅᴏs. ɴᴏ ʜᴀʏ ᴇsᴛᴀ ɪᴅᴇᴀ ᴛʀɪʙᴀʟ ᴅᴇ ϙᴜᴇ ᴇsᴛᴀᴍᴏs sᴇᴘᴀʀᴀᴅᴏs ᴅᴇʟ ɢʀᴜᴘᴏ ʏ ϙᴜᴇ ᴘᴏᴅᴇᴍᴏs ᴅᴇғᴇɴᴅᴇʀ ᴀʟ ɢʀᴜᴘᴏ ᴍɪᴇɴᴛʀᴀs ᴇʟ ʀᴇsᴛᴏ ᴅᴇ ʟᴀ ɢᴇɴᴛᴇ sᴇ ғʀɪᴇɢᴀ. ɴᴏ ʜᴀʏ ᴍᴜʀᴀʟʟᴀs, ɴᴏ ʜᴀʏ ᴘᴀʀᴇᴅᴇs ϙᴜᴇ ᴘᴜᴇᴅᴀɴ sᴇᴘᴀʀᴀʀ ᴀ ʟᴀ ɢᴇɴᴛᴇ.


ʟᴏs ᴄʀᴇᴀᴅᴏʀᴇs, ʟᴏs ᴀʀᴛɪsᴛᴀs, ʟᴏs ᴄɪᴇɴᴛɪ́ғɪᴄᴏs, ᴛᴏᴅᴏs ʟᴏs ᴊᴏ́ᴠᴇɴᴇs, ᴍᴜᴄʜɪ́sɪᴍᴀs ᴍᴜᴊᴇʀᴇs, sᴇ ᴇsᴛᴀ́ɴ ᴘʟᴀɴᴛᴇᴀɴᴅᴏ ᴜɴᴀ ɴᴜᴇᴠᴀ ɴᴏʀᴍᴀʟɪᴅᴀᴅ. ɴᴏ ϙᴜɪᴇʀᴇɴ ᴠᴏʟᴠᴇʀ ᴀ ʟᴏ ϙᴜᴇ ᴇʀᴀ ɴᴏʀᴍᴀʟ. sᴇ ᴇsᴛᴀ́ɴ ᴘʟᴀɴᴛᴇᴀɴᴅᴏ ϙᴜᴇ́ ᴍᴜɴᴅᴏ ϙᴜᴇʀᴇᴍᴏs. ᴇsᴀ ᴇs ʟᴀ ᴘʀᴇɢᴜɴᴛᴀ ᴍᴀ́s ɪᴍᴘᴏʀᴛᴀɴᴛᴇ ᴅᴇ ᴇsᴛᴇ ᴍᴏᴍᴇɴᴛᴏ. ᴇsᴇ sᴜᴇɴ̃ᴏ ᴅᴇ ᴜɴ ᴍᴜɴᴅᴏ ᴅɪғᴇʀᴇɴᴛᴇ: ᴘᴀʀᴀ ᴀʟʟᴀ́ ᴛᴇɴᴇᴍᴏs ϙᴜᴇ ɪʀ.


ʏ ʀᴇғʟᴇxɪᴏɴᴏ: ᴍᴇ ᴅɪ ᴄᴜᴇɴᴛᴀ ᴇɴ ᴀʟɢᴜ́ɴ ᴍᴏᴍᴇɴᴛᴏ ᴅᴇ ϙᴜᴇ ᴜɴᴏ ᴠɪᴇɴᴇ ᴀʟ ᴍᴜɴᴅᴏ ᴀ ᴘᴇʀᴅᴇʀʟᴏ ᴛᴏᴅᴏ. ᴍɪᴇɴᴛʀᴀs ᴍᴀ́s ᴜɴᴏ ᴠɪᴠᴇ, ᴍᴀ́s ᴘɪᴇʀᴅᴇ. ᴠᴀs ᴘᴇʀᴅɪᴇɴᴅᴏ ᴘʀɪᴍᴇʀᴏ ᴀ ᴛᴜs ᴘᴀᴅʀᴇs, ᴀ ɢᴇɴᴛᴇ ᴀ ᴠᴇᴄᴇs ᴍᴜʏ ϙᴜᴇʀɪᴅᴀ ᴀ ᴛᴜ ᴀʟʀᴇᴅᴇᴅᴏʀ, ᴛᴜs ᴍᴀsᴄᴏᴛᴀs, ʟᴏs ʟᴜɢᴀʀᴇs ʏ ᴛᴜs ᴘʀᴏᴘɪᴀs ғᴀᴄᴜʟᴛᴀᴅᴇs ᴛᴀᴍʙɪᴇ́ɴ. ɴᴏ sᴇ ᴘᴜᴇᴅᴇ ᴠɪᴠɪʀ ᴄᴏɴ ᴛᴇᴍᴏʀ, ᴘᴏʀϙᴜᴇ ᴛᴇ ʜᴀᴄᴇ ɪᴍᴀɢɪɴᴀʀ ʟᴏ ϙᴜᴇ ᴛᴏᴅᴀᴠɪ́ᴀ ɴᴏ ʜᴀ ᴘᴀsᴀᴅᴏ ʏ sᴜғʀᴇs ᴇʟ ᴅᴏʙʟᴇ. ʜᴀʏ ϙᴜᴇ ʀᴇʟᴀᴊᴀʀsᴇ ᴜɴ ᴘᴏᴄᴏ, ᴛʀᴀᴛᴀʀ ᴅᴇ ɢᴏᴢᴀʀ ʟᴏ ϙᴜᴇ ᴛᴇɴᴇᴍᴏs ʏ ᴠɪᴠɪʀ ᴇɴ ᴇʟ ᴘʀᴇsᴇɴᴛᴇ".


ɪsᴀʙᴇʟ ᴀʟʟᴇɴᴅᴇ