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viernes, 19 de noviembre de 2021

¡Fuera rutinas!

Con ganas de dejar la rutina de cada día hizo las maletas y se fue de su ciudad. Y en esta nueva etapa descubrió a su mejor amiga: ella misma. No se sentía una persona solitaria. Conversaba y reía con sus compañeros de trabajo, aunque, para salir de fiesta, no quedara con nadie especial. Comía casi siempre en casa y adquirió una costumbre que se hizo en ella un hábito: después de la cena se sentaba a conversar a diario con su libreta. Y así fue experimentando que, de aquel cielo gris y engarrotado, iba desapareciendo las turbias nubes que tapaban el cielo azul. 


Hoy, al verse más fuerte por dentro, y habiendo superado lo que ayer le causaba lágrimas, ha vuelto a recuperar la calma en su rostro y sus lágrimas en silencio se han ido convirtiendo en amplias sonrisas.





miércoles, 31 de marzo de 2021

Problemas pendientes

Este año de Covid ha sido un año perdido para todos. Para muchos la vida, para todos las esperanzas, para demasiados la oportunidad de seguir los senderos iniciados. Pero además de ser un año al ralentí, todos los problemas, todas las cuestiones pendientes de resolver siguen ahí. Con un agravante, hemos girado la vista y, con ello, olvidado su existencia. Pero siguen ahí, sumidos en un limbo nebuloso que les hace invisibles.

El tiempo pasa. Y lo hace inapelablemente, perpetuando situaciones injustas que podrían resolverse si quienes tienen el poder de solucionarlas se pusieran a ello. Pero el Covid es también una disculpa, la disculpa perfecta para no tener que comprometerse. Mantener las cosas como están es siempre más cómo.


Por ejemplo, ¿recordáis que ahí sigue Guantánamo?



 

sábado, 13 de marzo de 2021

Frase para hoy (I)

Podrán cerrar mi boca, pero mi mente siempre será libre. Podrán cortar mis alas físicas pero no las del alma.




miércoles, 24 de febrero de 2021

23-F

Seguramente, a estas alturas, me traicione la memoria, pero creo recordar que aquel día era lunes. Yo estaba estudiando por entonces una oposición y acudía a una academia para intentar sacar partido a las muchísimas horas que le dedicaba al tema cada día. Uno de los profesores entró al aula donde estábamos y, un tanto azarado, nos contó que “algo” había ocurrido en el Congreso, en Madrid… y que “convendría” en que todos nos fuéramos a casa. Ninguno lo dudamos.


Cuando recogí mi coche y salí del aparcamiento a la calle me encontré que Valencia se había convertido en un inmenso atasco, con toda la gente intentando hacer lo mismo que yo: regresar a nuestros domicilios y esperar noticias. Las emisoras de radio aún no habían recibido la orden militar de interrumpir su emisión y poner exclusivamente marchas militares. La SER informaba ya del intento de golpe, de forma que cuando llegué a casa yo ya tenía la misma información que mis padres. Me los encontré nerviosos ante mi tardanza en llegar. Al menos estaban acompañados por una compañera de facultad y su novio, que habían decidido refugiarse con ellos, preguntándoles qué pensaban ellos sobre lo que podría pasar.


Intentamos tranquilizarnos unos a otros, aunque el paisaje no animaba. Por la calle en la que vivía, a poco tiempo de caer el sol, no dejaban de pasa vehículos militares hacia el centro de la ciudad y, pocos minutos después, un tal Milán del Bosh -de quien personalmente nunca había oído hablar, imponía el toque de queda. El horizonte pintaba negro.


Mientras cenábamos, si aquello podía llamarse como tal, creo que fue mi padre quien de repente dijo: ¿Os habéis parado a pensar que, aquí sentados los cinco, estamos cometiendo el delito de “reunión ilegal”? Nos reímos por lo ridículo de la situación. Pero, cuando cesaron las risas, nos quedamos callados un largo rato.


Jamás olvidaré la sensación de miedo, estupefacción y rabia mezcladas que me recorrió por dentro aquella noche.





miércoles, 9 de diciembre de 2020

lunes, 27 de abril de 2020

Ocurrió en Londres, allá por 1947

Ocurrió en Londres allá por el año 1947. Un joven matrimonio, con su hijo de pocos años y a la espera de un segundo, desembarcan en el recién estrenado aeropuerto. Primos segundos les esperan allí, y a los ojos de todos era un descanso familiar debido al embarazo.

Y es que había surgido también el temor de que, al menos aparentemente, se fuese olvidando la factura terrible para el país, pero positiva para los gobernantes del alzamiento, sospechando que creciera el número de opositores. Se lanza entonces por el gobierno franquista una reconvocatoria de hombres no afectos a la falange y que se extendió a aquellos que ya en el 36 habían probado la miel de la guerra entre las trincheras de verdad.

Ante la posibilidad, sin pensarlo mucho, la gente de esta familia preparó en minutos su automóvil y tomó rumbo a Inglaterra, vía Francia.

Era mediados del 47, finales de abril, cuando, calmado el ambiente político, a la espera de un segundo hijo tomaron su decisión. Una decisión de quien sabe que, sin jugar un papel de líder de masas, tampoco estaban dispuesto a ser sujetos pasivos de un régimen. La Democracia quedaba aun lejos, pero hay muchas formas de empezar a ponerla en práctica.


domingo, 1 de marzo de 2020

Libertad (Poldy Bird)


"¿Qué es mamá, la libertad?” -me preguntaste.

... La libertad es una cama caliente cuando hace frío. Y el pan desmigándose sobre el vestido limpio. Es que llueva y nos mojemos si queremos mojarnos, pero si no queremos..., un buen techo, un buen suelo...

La libertad del niño que elige entre un zapato y una zapatilla, entre un caramelo y una chocolatína...

La libertad del hombre para usar las horas que le sobran después del trabajo..., en vez de buscar un nuevo trabajo, una nueva obligación..., porque si no, el salario no alcanza.

...Pero después conocí hombres de distintos lugares, sabes, Verónica, y no tenían señales que los diferenciaran... y todos querían lo mismo: bienestar para ellos y sus hijos. Y querían vivir.

Vivir, eso tan simple, eso a lo que tenemos derecho..., y que a tantos se les termina por falta de remedios, o por falta de techo, o por falta de pan.


Por eso, mi libertad ha echado sus palomas al viento, y ha puesto los laureles, los mirtos y las ramas de olivo en un sencillo florero de la casa.

Porque si está limitada por un chico que muere injustamente por falta de las cosas esenciales, si está limitada por un chico que vende flores a la noche o lustra zapatos, o extiende su mano pidiendo... mi libertad no sirve para nada.

Y la cedo a cambio de cualquier rigor que nos obligue a todos a mirar hacia los desposeídos, los desheredados, los dolientes.

La libertad de hacer crujir el pan, y de abrazarte, porque este abrazo entre un hijo y una madre, apretado y caliente, es el verdadero nombre de la libertad que debemos rescatar para el mundo.".



lunes, 24 de febrero de 2020

Diez años después


Sí, soy yo, esa extraña que un día invadió tu vida y transformó tu mundo; no sé aún  por qué.

Dicen que no existen las casualidades. Es posible. ¡Te conocía desde hace tres  cursos!  y fue en una conferencia que daba alguien que no era de la plantilla del colegio y que cuando dijo "la vida está llena de sorpresas. Igual mañana te enamoras del que hoy esta sentado a tu lado, cuando resulta que no se conocían de nada”.

Miramos al momento de un lado a otro. Los dos a un tempo. Tú mirabas a mis ojos cómo te miraban a ti. Y yo hacía lo mismo, miraba cómo me mirabas. Y me dijiste: no es nuestro caso. Nos conocemos desde hace tres años y no ha pasado nada. Ya estamos fuera de tiempo.

Y sin embargo en ese  instante supe que eras tú el ser con el que yo quería vivir mi vida. En el mismo curso, tres años y era la primera vez que nos sentábamos juntos.

También ha sido novedoso lo novedoso que eres tu amando. Llegaste a mi vida y nunca te he palpado intentando ser el dueño. había sido. Lo era al conocerte a ti, y lo sigo siendo: una persona libre.

Sí, cambié todos tus esquemas, derrumbé esos patrones de conducta que creaban en ti muros, estabas preso y no querías volar, ahora veo cuánto hemos crecido juntos, hemos aprendido el uno del otro.

Como tú dices: ”Todos somos ángeles de todos”, y no fue en vano conocerte aquel día, has sido mi gran amigo, eres el padre de mis hijos, y mi amor, ambos nos hemos ayudado en cada momento de debilidad, tristeza.

Y ahora estamos aquí, diez años después de ese día. Siempre juntos y más enamorados que nunca.



martes, 31 de diciembre de 2019

20 siglos después

Comentaba recientemente una protagonista del espectáculo musical Jesucristo superstar que si el Nazareno viviera hoy entre nosotros no duraría mucho, pues su imagen de revolucionario que trastoca los hilos y sistemas del poder le acarrearían la condena o que le sumieran en la ignorancia pública.

No es un pensamiento descabellado. Si el Jesús que caminó por Judea hace mas de 20 siglos caminase entre nosotros creo que hasta sus mismos representantes no lo reconocerían, y como los sacerdotes judíos de aquella época lo mandarían a crucificar.

Pienso que si en su doctrina se establece que donde hay amor allí está Dios, lo lógico es que no viese con disgusto como la gente se hace amigos sin pedir el carnet de identidad, si pertenece o no a esta religión o aquel grupo ideológico. Estaría también de acuerdo con que dos personas se quisieran y expresaran su amor a través de una relación sentimental y sexual, independientemente de cual fuese su opción sexual. No vería de mala gana que la gente viviera esa dimensión con intensidad para sellar y confirmar su amor procurando no estuviera siempre ligada a la procreación y que por tanto utilizara responsablemente los medios para controlar la natalidad. Tampoco le parecería inoportuno que se empleara cualquier recurso en esa relación amorosa para evitar contraer una enfermedad, y que lo importante, independientemente del tiempo que estén juntos o se quieran, es que mientras la gente se quiere, se quiera al completo, de verdad, con la única condición de que sea una relación respetuosa y amorosa.

Igual hasta ese Jesucristo viviendo históricamente hoy no lo haría en el prepotente Israel sino el continente paupérrimo de África, y tendría la piel negra, viviría en un país no desarrollado y sus vecinos estarían asolados por la epidemia del sida o la miseria del hambre. Pondría los medios para luchar contra ello y denunciar cualquier situación injusta. Yo al menos me lo creo así.