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martes, 8 de septiembre de 2020

La Virgen del Pino (8 de septiembre)

 Cuenta la leyenda que un día, 8 de septiembre del ya lejano 1481, la Virgen se apareció a las gentes, posada sobre las ramas de un frondoso pino, envuelta en un resplandor, infundiendo paz en todos los que tuvieron la oportunidad de contemplarla. La noticia no tardó en extenderse hasta la cercana localidad que hoy conocemos con el nombre de Teror. Primero sus habitantes y pronto hombres y mujeres de rincones más lejanos se acercaban al lugar portando una piña que mojaban en las aguas del arroyo que corría a los pies del árbol. Era frecuente rogar a la Virgen la ayuda para resolver los problemas que les acuciaban y la tradición fue creciendo hasta convertir a La Virgen del Pino en la patrona de la Isla de Gran Canaria.

 

Con el tiempo, claro, aquel árbol, llamado el Pino de las Maravillas se secó, pero aun se conserva en la Basílica del Pino una cruz tallada con la madera de su tronco, para que los fieles puedan contemplar ese legado del pasado, convertido ya desde hace mucho en una de las costumbres imprescindibles cada año.


Porque hoy, más allá del sentimiento religioso de cada cual, tradiciones como la que nos ocupa son un referente que ayuda ha entender nuestra cultura, nuestro paisaje. Somos seres con memoria; una memoria que debemos conservar… y transmitir.




domingo, 25 de agosto de 2019

Gran Canaria en llamas


En realidad, la hostilidad entre los bomberos canarios y las instituciones políticas de las que dependen viene de largo. Concretamente, de hace siete años. Hace poco, el Tribunal Supremo dio la razón a los bomberos en su pleito contra el consorcio, con el que llevan en litigios desde 2012, primero por ampliar su horario de 37,5 a 40 horas semanales y a continuación por no retribuirles todas las horas extra que ellos estiman que se les adeudan.

Esto se une a una situación de cuerpos de bomberos infradotados, que han provocado que parques como el de Tejeda —el más cercano a donde comienzan todos los grandes incendios de la isla— no tenga dotación alguna.

No obstante, su respuesta fue inequívoca. Todos a una. Muchos de estos bomberos incluso interrumpieron apresuradamente sus vacaciones para no dejar solos a sus compañeros, que llevan 10 días haciendo jornadas de 12 horas, de siete de la mañana a siete de la tarde y viceversa.

Además de la denodada actuación en las labores de extinción por parte de todo el mundo implicado, lo único positivo de toda esta tragedia medioambiental es que no ha habido víctimas y que el incendio ha sacado lo más altruista de los vecinos de Gran Canaria. La solidaridad entre canariones se está extendiendo allí donde no llegan las autoridades. Al fin y al cabo, es su isla lo que se quema. Ven que el Cabildo no llega, se sienten la España ninguneada por los medios, lamentan que Pedro Sánchez estuviera tardando en  visitarles —Twitter aparte, el Gobierno ha desplazado a la isla a los ministros Luis Planas y Margarita Robles— y se han dicho a sí mismos que nada se va a arreglar solo.

Ahora solo queda,  cargados de esperanza y paciencia,  encontrar la causa o  causante de los hechos, la distribución de los recursos económicos para  volver a empezar, ponerse de acuerdo las autoridades con quienes dicen representar y no dejar para mañana una efectiva solución de las previsiones estudiadas.



lunes, 3 de junio de 2019

Islas


Estamos en el centro de los mares. Aquí llegan las olas y de aquí parten también a otros lugares. Si alguien puede hablar de mestizaje, de mezcla de culturas y de costumbres. Sí alguien no debe tener los ojos cerrados a lo que viene de fuera, y tener capacidad para aprender y estar siempre dispuesto a recibir como también a dar con generosidad esos somos los canarios. Que a nadie le quepa duda. El mismo mar que limpia gran parte de Europa, el mismo que cubre las orillas de las Américas, el mismo que pelea contra la basura que llega de fuera al  continente africano. Ese mismo mar es el Atlántico y ningún resquicio de nuestras islas se escapa a su acción diaria, continua y permanente. Un Atlántico que nunca nos ha aislado de los otros mares y tierras si no que, poco a poco, nos ha unido en un mismo saber.

No somos nosotros los iniciadores de este estilo y talante evolutivo.

Siglos atrás, nuestros aborígenes al tener la cerámica a su alcance desarrollaron, de forma geométrica, un nuevo arte con el cual no tardaron  mucho tiempo en demostrar su especial sensibilidad artística.

Eso es así hoy. Y así fue ayer también cuando los colonizadores llegaron a nuestra tierra y pasaron por el rasero a hombres y mujeres nacidos en siglos anteriores en nuestras cuevas y barrancos,  y donde habitaban  otros muchos procedentes del norte de África, cuya cultura en el campo ceramista había avanzado.

Por otra parte el reconocimiento expresivo de la belleza de la mujer así como su aportación erótica  y efectiva a la cultura indígena se pone de manifiesto con el poema a la diosa de la belleza. Y así, la mujer  de la selva y  la mujer indígena empezaron a convertirse en el eje de la cultura de cada pueblo. Es decir, el primer eslabón de la cadena, de tal manera que cuando la gran cigarra saluda al día, con su vigoroso canto, la mujer de la selva , fuerte y bella, hecha de frutas y flores, y con voz de panal de miel abraza su sistema, dejando su huella en el universo.




miércoles, 15 de mayo de 2019

Pasado presente y futuro


Somos distintos al resto de España -ni mejor, ni peor: distintos-. Que allí hay ciudades con mucho arte y más historia... sí. Pero más conservadoras, menos abiertas al mundo. Nosotros estamos abiertos en tres continentes. Por allá quedan cerrados en solo uno. En este nuestro mundillo las olas han traído a mucha gente de sitios diferentes: norteafricanos, nuestro pringue europeo y no digamos nada de las olas que fueron y volvieron a América. Es hoy y seguimos, atrayendo a millares de extranjeros, cuyos empadronamientos constituyen el 15 % de la población total.

Quizás no hemos aprendido de nuestro pasado, un pasado no tan en el ayer, sino que continúa creciendo hoy: la apertura a los horizontes más cercanos que son los que nos llevan a los más lejanos, que nos ha hecho ser una sociedad mestiza. No hemos caído en el fallo de que, haciéndonos los débiles, vamos a buscar resortes fuera de nuestras tierras, olvidándonos de aquellos que han parido nuestros progenitores. Y ahí siguen con sus escritos, novelas, historiografías, dando testimonio de un pueblo siempre en marcha y evolutivo. Esos, los más sabios, hay que rescatarlos y juntarlos con los presentes.

Las sombras suelen engañar con sus reflejos. Todas parecen grandes cuando las vemos pasar a nuestro lado. Por eso hoy nos confunden con sombras engañosas en casi todas partes. En el otro lado del mundo se nombra con veneración a quien casi todos desconocen en su propia casa. Nunca habrá identidad si se ignora y se orilla a lo más sabios. Y la ingratitud termina derivando casi siempre en una peligrosa soberbia, que no nos deja ver el bosque de nuestra propia historia. Hace falta perspectiva, tiempo, y a veces, mucha suerte, para que la justicia poética termine poniendo a cada cual donde realmente merece. Los que se fueron no tienen sombra. Somos nosotros los que debemos velar por su reflejo y por su presencia. Que no nos siga confundiendo el ruido de lo inmediato.

Por eso, mientras otros hablan de cerrar puertas y ventanas, nosotros las mantenemos abiertas.