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viernes, 16 de agosto de 2019

Carta desde Venezuela

Estoy en el centro de la ciudad y quiero compartir contigo esto que estoy observando: solo uno o dos vehículos en otros tiempos eran miles... pasan cientos de personas caminando, no tienen gasolina para sus coches. La mayoría no tienen ya coches y el transporte publico no funciona. Miro con tristeza los zapatos desgastados y van personas ya de mucha edad con la angustia reflejada en su rostro. Yo también pienso que estamos solos. Parece que ha nadie le duele nuestra situación, hablo de la comunidad internacional que podía hacer algo por los que quedamos aquí, pues millones se han ido. Aquí solo nos alimenta la fe.

Los comercios cerrados. Los pocos que abren tienen los estantes vacíos, tal vez un artículo o dos que se han quedado porque el precio está por las nubes. ¡Qué triste se ve todo! Paso por los Bancos y las colas son interminables, la gente necesita efectivo, porque es la única forma de encontrar más económico en un mercado cerca al terminal de pasajeros donde solo reciben efectivo en moneda nacional o pesos colombianos. Recuerda que vivimos en frontera. ¿Sabes? ahora somos millonarios para comprar todo vale millones y aunque por la reconversión monetaria nos hayan quitado cinco ceros eso es solo un engaño, los productos suben todos los días y algunos como la carne, que la han regulado, ha desaparecido del mercado.


Esto lo estoy escribiendo desde el coche de mi hija, que hizo una cola de muchas horas para echar gasolina y yo estoy cuidando porque no se puede dejar nada solo, mientras  ella esta buscando haber si en algún lugar encuentra una cuerda de violín para mi nieto de nueve años, que esta en la orquesta y aunque por las circunstancias no tenga clase, él debe seguir practicando. A ellos no podemos demostrarle la angustia que vivimos, aunque tienen las pilas puestas y no escapan a la realidad.

Bueno te puse a leer mucho, y tal vez angustiarte. Perdona.

martes, 13 de agosto de 2019

Volvía de vacaciones con sus dos hijos, relajada, a gusto y con ganas de seguir su trabajo que tanto le gustaba.

El primer día como técnico medioambiental se encontró a las dos horas de llegar un proyecto de recalificación de terrenos sobre el que su jefe le pedían un informe  favorable. Su primera reacción fue de extrañeza porque ya había informado desfavorablemente hace unos 3 meses.

No obstante pensó que podía haber cambiado alguna normativa. Volvió a estudiar de nuevo la documentación y fue a ver a su jefe para explicárselo: “Aquí no se puede instalar una gasolinera, sería ilegal”.

Al levantarse de la mesa de su jefe se acordó de su hijo que estudiaba en una universidad lejana y el segundo que estaba pronto a ingresar. Al ver la cara de disgusto con que había reaccionado su superior ante su negativa ética para presentar un informe favorable, pensó que había puesto en peligro los estudios de sus hijos. Por muchas alternativas que presentó a su jefe, éste le dijo que no podía ser, que tenía que ser aquel sitio que dinamizaría la zona.

Y así de un día para otro a pesar de su gran valía profesional se quedó en la calle. La despidieron alegando que no estaba preparada para ese campo.

Ella no se limitó a apuntarse al paro sino que presento su documentación en la central sindical y se dispuso a pelear hasta el final, logrando se reconociera que su despido había sido nulo.

Pero habían pasado ya tres años. Atrás quedaron los mil y un sacrificios para sacar a sus hijos adelante. Y en ese tiempo la gasolinera ya estaba funcionando. Hubo elecciones nuevas y su jefe no se presentó a la renovación de su mandato. Ahora Vive en una linda mansión a las afueras del pueblo. Jubilado desde los 56, disfruta de una vida que con una pensión alta propia del trabajo que realizó no podría. Lo cual supone otras ingresos.

Viviremos en un pueblo, no tendremos experiencia de ilustres gente entre nosotros pero todos y cada uno sabemos contar.


jueves, 1 de agosto de 2019

Asuntos sucios


Es un como una historia sin final. ¿Quién grababa todo a Villarejo? Ahora parece que juegan al entretenimiento. Cada tercer día aparece una grabación nueva. Era de todo y para todos. Investiga a gente de la oposición con el mismo estilo que a la del gobierno. ¿Y no trabajaría también para la prensa? Lo último que se sabe es que le han propuesto trabajar en una película como protagonista. Esta vez no ha exigido dinero. Si que ha planteado que mejor una serie que una película. Y, por supuesto, ...  si el trabajo lleva su tiempo quiere cobrar en especie y no en dinero.

Al final se decidió.



domingo, 17 de febrero de 2019

Los silencios cómplices


Volvía de vacaciones con sus dos hijos, relajada, a gusto y con ganas de seguir su trabajo que tanto le gustaba.

El primer día como técnico medioambiental, se encontró a las dos horas de llegar un proyecto de recalificación de terrenos sobre el que su jefe le pedían un informe  favorable. Su primera reacción fue de extrañeza porque ya había informado desfavorablemente unos tres meses atrás.

No obstante pensó que podía haber cambiado alguna normativa. Volvió a estudiar de nuevo la documentación y fue a ver a su jefe para explicarle los antecedentes y que no podía aprobar el proyecto de una gasolinera sería ilegal.

Al levantarse de la mesa de su jefe se acordó de su hijo que estudiaba en una universidad lejana y el segundo que estaba presto a ingresar. Al ver la cara de disgusto con que había reaccionado su superior ante su negativa ética para presentar un informe favorable, pensó que había puesto en peligro los estudios de sus hijos. Por muchas alternativas que presentó su jefe, éste le dijo que no podía ser de otro modo, que tenía que ser aquel sitio que dinamizaría la zona.

Y así de un día para otro a pesar de su gran valía profesional se quedó en la calle. La despidieron alegando que no estaba preparada para ese puesto.

Ella no se limitó a apuntarse al paro, sino que presentó su documentación en la central sindical y se dispuso a pelear hasta el final, logrando se reconociera que su despido había sido nulo. Pero habían pasado ya tres años. Atrás quedaron los mil y un sacrificios para sacar a sus hijos adelante. Y en ese tiempo la gasolinera estaba funcionando. Hubo elecciones nuevas y su jefe no se presentó a la renovación de su mandato. Vive ahora en una linda mansión a las afueras del pueblo. Jubilado desde los  56, disfruta de una vida que, con una pensión alta propia del trabajo que realizó, no podría. Lo cual supone otras ingresos.

Viviremos en un pueblo, no tendremos experiencia de ilustres gente entre nosotros pero todos y cada uno sabemos contar.