jueves, 28 de marzo de 2019

Mar


Barranco, ladera, cualquier otro terreno por donde el agua fluye va a parar al mar. Los que hemos nacido y crecido junto al mar tenemos nuestras diferencias con los que no. Igual no se nota exteriormente, pero existir, existen. Así el horizonte por un lado parece más cercano y por otro nos sumerge en el mundo universal, sintiendo que no estamos solos si no rodeados de otra gente.

Para muchos sentarse junto al mar y contemplar el horizonte es vivir la paz y la serenidad. Para los que no han nacido ni se han criado en ese contexto el mar muchas veces les produce lo contrario: desasosiego y ansiedad. Y el que un día el mar este sereno y otro día este  aparentemente endiablado es señal de relax.

En definitiva, igual lo que nos fascina del mar es su manera de ser cambiante. El mar es también la ocasión de despedirnos de bullicio y alboroto del planeta.



miércoles, 27 de marzo de 2019

De poetas y poesía


Poetas hay que, sabiendo escuchar perfectamente las aspiraciones y sentir del pueblo, son reconocidos por éste como portavoces suyos y espejos fieles de aquello a lo que su país o patria puede y quiere sentir o expresar. Tal es el caso, por ejemplo, de un García de Lorca, de un Antonio Machado, de un Alberti…

Ellos en nuestra patria comparten culto de... pasión. Nuestro orgullo de pueblo, ése que se aloja en cualquier pupitre de cualquier centro de enseñanza, dónde están desde los niños y los adolescentes, hasta las enseñanzas superiores, repasando la sabiduría de estos gigantes del saber, los cuales, durmiendo entre frases y letras, se abandonan a su corriente, que lo llevan a lo más profundo de su interior expresando así el sentir que del pueblo han captado.




martes, 26 de marzo de 2019

Teólogas


Hasta hace pocos años escuchar que habían mujeres profesoras de teología en la universidad resultaba rarísimo. Hoy ya por lo menos se ha dado ese primer paso. Aunque eso no significa que el feminismo haya avanzado en el campo eclesiástico. Son justamente las mujeres teólogas quiénes, fundamentadas en sus estudios sobre Biblia y teología, pueden decir sin gritos y con claridad que no hay razón alguna para que la iglesia católica no tenga sus arzobispas, obispas, diaconisas cómo hicieron hace mucho otras iglesias cristianas.

Para empezar tendría que ser más conocida la existencia de profesorado femenino de teología, programando conferencias en las distintas provincias a partir de las profesoras actuales. Un movimiento que dé más protagonismo a la mujer en la Iglesia española.